Fiasco europeo

|


El ser humano es el único capaz de tropezar dos y más veces con la misma piedra y el Athletic no es ajeno a dicho comportamiento. La derrota frente al Sevilla volvió a poner de relieve buena parte de las deficiencias de los últimos tiempos, sentenciando -salvo milagro- la última ilusión de la temporada. Será porque este Athletic no transmite lo mismo, será porque nos hemos acostumbrado a jugar eliminatorias de cierta notoriedad informativa, pero llamaba la atención la escasa pasión que despertó la tercera eliminatoria europea de cuartos de final de nuestra historia en balcones y fachadas, públicas y privadas. Casi tanta como en las gradas de un San Mamés desangelado una vez más, mosaicos aparte. El debate de la animación debiera profundizar mucho más allá de la epidermis de una grada "ex proceso", y lo mismo las reflexiones sobre un Athletic que ha vuelto del último parón con las baterías fundidas. Cuatro partidos consecutivos sin ganar y sensaciones un tanto frustrantes.


Se perdona demasiado. Con lo que le cuesta a este Athletic crear ocasiones claras de gol sigue siendo sangrante la poca pericia frente a la portería contraria. El mediocampo ha perdido presencia. La dupla Beñat - San José ha dejado de imponerse en los últimos partidos. No vale solo con la intensidad. La cantinela de que este equipo no puede competir sin darlo todo, cuando ese "todo" son el pulmón y las korrikas permanentes es un sinsentido. Faltan centros de calidad por banda, sangre fría en momentos clave, y soluciones ganadoras desde el banquillo. Incapacidad para reponerse ante cualquier adversidad. No puede ser que un gol del Sevilla desplome al Athletic con más de media eliminatoria por delante. Seguimos regalando con errores groseros. El error de Muniain no es nuevo, la tendencia del navarro y algún otro a jugar con fuego en zonas de peligro viene de antes. Confundimos competir con presentarse. No basta con ser superiores o merecer más que el rival, competir es otra cosa.


Estos y otros déficits son recurrentes y no flor de una mala noche de primavera. La diferencia es que este Sevilla te los hace pagar y el Olympique o el Valencia no supieron cómo. El fondo de armario no puede ser una entelequia, ni un argumento para la demagogia. Su verdadera puesta a punto se demuestra cuando en Abril, jugándote el cocido en cuartos de la Europa League, tu tercer cambio para remontar es Viguera, a quien le habías confiado veinte minutos en 2016. Podemos escondernos en el estado del césped o en las lesiones, pero ya no es suficiente. Una de dos, o es normal tanta lesión por la acumulación de partidos o tenemos un problema físico generalizado en Lezama, o tenemos plantilla para tres competiciones o nos bajamos de la burra. El Athletic no ha llegado al momento decisivo de la temporada con el nivel físico y deportivo esperado. ¿Por qué?. Sin Copa ni Europa League solo quedaría la Liga, ¿cuál será la peregrina excusa si en seis partidos no quedamos quintos o sextos?.


EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA