En Europa por los pelos

|


Dos eliminatorias de Europa League y una misma sensación. El Athletic sufrió para dejar en la cuneta al Olympique de Marsella y al Valencia. Dos rivales con más nombre que fútbol a día de hoy. Los franceses viven la desidia heredada del paso del huracán Bielsa al tiempo que Michel ya es insultado en el Velodrome porque practicamente no le gana a nadie, y los valencianistas tres cuartos de lo mismo con un Neville exclusivamente avalado por un magnate amigo que ni pasa por allí. El Athletic sufrió en los partidos de vuelta, con dos infames primeras partes para olvidar. Primero en San Mamés donde los leones merecieron con creces quedar fuera ante el rosario de ocasiones marsellesas y sufrieron para evitar la prórroga, y después en Mestalla, donde costaba reconocer a los leones sobre el campo. Demasiadas concesiones y durante muchos minutos para un Athletic que partía como favorito claro y merecido.


Aduriz y Raúl García acudieron in extremis al rescate de un cuarto finalista europeo que todavía no ha dado su verdadero potencial después de catorce partidos. Esta vez las sensaciones son contradictorias y tocará aferrarse al inestable bálsamo de unos ajustados resultados. Lo mismo es factible destacar la capacidad de supervivencia y aguante de este equipo en los peores momentos como cabe reprocharle dos sonadas bajadas de tensión, inceptables frente a rivales de mayor altura futbolística. Este es el verdadero nivel de exigencia de la Europa League. Sin término medio posible el Athletic se mueve en el filo de su propia navaja, sin afectarle en exceso el factor campo o el subidón en el campeonato doméstico frente a equipos de la parte media baja. Nada que ver con aquel Athletic de Bielsa que arrollaba fuera y remataba en casa a rivales de tradición Champions.


Por eso hay dos rivales a los que no quería casi nadie, empezando por Valverde. Porque, por encima de plantillas y presupuestos, hay una constante en el Dortmund y el Sevilla, la constancia competitiva. Mucho tendrá que afinar el Athletic para equilibrarse al Sevilla, reciente bicampeón de la Europa League. Entre otras cosas porque para Emery la Europa League no es una ilusión, es un objetivo en serio; porque en Sevilla no se escancian competiciones y se va a por todas, a ser cuartos en la Liga y a triunfar en Europa, y casi lo mismo en Villarreal. En el Athletic nos conformamos con jugar dos previas en verano y pasar por los pelos frente a dos técnicos cuestionados en clubes a la deriva. El problema de la Europa League no es el sistema de eliminatorias sino que la exigencia permanente de ganar no te cubra la falacia de las sensaciones de cada fin de semana. Aquí no vale con merecer ni aparentar, hay que ganar o te vas para casa. Seguimos esperando al mejor Athletic en la Europa League, que no sea demasiado tarde.


EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA