Renovación anticipada

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Recordaba Valverde en tono socarrón el día de su segunda presentación como técnico rojiblanco, flanqueado para la ocasión por el presidente Urrutia, que las segundas partes no suelen ser buenas salvo en la película de "El padrino", pero en esta segunda etapa del extremeño en Bilbao ya hay acuerdo para una cuarta entrega consecutiva. Y ha llegado a principios de Marzo. Un dato reseñable si tenemos presentes las fechas de las anteriores rúbricas. Valverde, siempre partidario de no superar los dos años de contrato en un mismo club y de renovarlo al final de la temporada, ha decidido saltarse su "modus operandi" sin esperar a ver si cumple los objetivos en Junio o no. Hace un año convencía a propios y extraños con la lógica aplastante de que entrar en estas cuestiones en plena temporada era centrar el foco en algo menos importante que el colectivo. Ahora eso es secundario porque lo urgente es firmar.


Son evidentes los motivos por los que Ernesto se apunta a otro curso más en el banquillo de San Mamés. Trabajar en casa, con un presidente amigo, en un entorno social y mediático casi idílico y ajeno a la más mínima crítica profesional ni deportiva, con una plantilla que ya hubieran querido muchos de sus antecesores, y en un momento deportivo estable. Pero, ¿cuáles son los motivos por los que el Athletic le ofrece la renovación en Marzo?. Con Urrutia de presidente nos habíamos acostumbrado a las renovaciones de Bielsa y Valverde en primavera, o incluso con la pretemporada en marcha. Con este cambio, ¿no se desvirtúa el objeto de la renovación?, ¿qué se valora o se premia renovando al técnico en mitad de la temporada?. No parece coherente pedir paciencia para las valoraciones externas porque no se ha culminado el trabajo y al mismo tiempo dar un voto de confianza antes de cumplir con el objetivo fundamental, quedar entre los seis primeros en la Liga.


La temporada pasada ya dejó algunas dudas, como la tercera de los Corleone. Una séptima plaza descafeinada con una recta final de resultados pobres y sin apenas competencia, una Copa de itinerario factible y final infame, y una participación europea como poco desilusionante. Y ahora, ¿Cuál es el aval para esta renovación?. ¿Una Supercopa sin gabarra?, ¿no haber ocupado plaza europea en Liga en 27 partidos?, ¿eliminar al Olympique pasándolas canutas?, ¿caer "con honor" en la Copa?. Cualquiera diría que hubiese urgencias por cerrar el acuerdo contraviniendo tu propia tradición, tan paciente y supuestamente asentada durante legislatura y media. ¿Es Valverde el mejor entrenador posible para el Athletic o tal vez sea el Athletic el mejor club para Valverde?. Como con el adelanto electoral, esta directiva y su presidente vuelven a demostrar olfato felino para adelantarse a sus verdaderos problemas. Con esta renovación quedó atrás aquello de renovar por objetivos cumplidos. Ernesto, el ejemplo del padrino ya no vale, se me ocurre Rocky.


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