El día de la marmota

|


El fútbol es pasión, sentimiento, pertenencia. El fútbol es todo aquello que uno quiera, pero sobre todo es un deporte en el que deben de primar los valores fundamentales de respeto y civismo, dentro y fuera de los estadios. En un contexto mundial y europeo en el que nunca faltan borregos dispuestos a salir de sus casas con el único fin de hacer daño a terceros y de forma indiscriminada, lo ocurrido la tarde del pasado Jueves por las calles de Bilbao, con motivo de la visita de ciudadanos marselleses a la villa, fue de auténtico bochorno. Los gravísimos incidentes por las calles aledañas a San Mamés, en pleno corazón de Bilbao, se suman a otros episodios ciertamente lamentables que ya ocurrieron en Bilbao en otras citas europeas. Algunos de infame recuerdo como aquella tarde noche del Schalke 04 cerca de la calle Pozas o aquella invasión de campo con los energúmenos del Anderlecht.


¿Quién debe y puede parar esto?, ¿quiénes son responsables de la seguridad?. De una parte están los organizadores del torneo, la UEFA, señalada por sus casos de corrupción y preocupantemente ajena a la violencia que acompaña a sus competiciones. Menos slogans y campañas y más actuar. De otra los clubes. Los que venden entradas y miran para otro lado cuando saben que algunos de los receptores de las mismas son esa calaña contra la que no se atreven a actuar. Y también los políticos y las instituciones. Cabe preguntarse, no sin gran asombro y enojo, dónde estaba la policía autonómica cuando en la calle Doctor Areilza de Bilbao se montaba una guerra civil entre descerebrados. Dejemos a un lado los colores futbolísticos y políticos, y afrontemos de una vez este gravísimo problema que nos daña a todos, futboleros y ciudadanos.


Y que se atreva a levantar la voz acusadora aquel que no sigue dando cobertura, cobijo o amparo a grupos ultras pertrechados en el cínico argumento de la animación y la fidelidad a unos colores. La violencia y la chusma que la enharbola bajo cualquier pretexto sobran en el fútbol y en nuestras vidas. Es evidente que las fallas en materia de seguridad volvieron a ser enormes, no había más que ver las bengalas dentro de San Mamés y el riesgo elevado de más incidentes dentro del estadio. En este sentido, ojalá no pasen de largo las quejas de algunos socios rojiblancos, preocupados con que aficionados visitantes ocupen localidades vip y de tribuna que a priori no debieran corresponderles en pro de la seguridad. Si esta es la publicidad de Bilbao y Bizkaia que proyectamos por jugar en Europa será mejor replanteárselo. Una ciudad, su comercio y su gente, no pueden vivir ni una tarde ni un segundo atemorizados por el capricho y la sinrazón de un grupo de vándalos sin correa. Ya está bien.


EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA

cabecera