Ilustres ignorantes

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El fútbol por televisión. Los clubes cubren una buena parte de sus inflados presupuestos, los estadios van perdiendo fieles incapaces de sobrevivir a programaciones inconcebibles, y los abonados a las televisiones de pago ¿qué?. Esa raza de aficionados al fútbol sufre como cualquiera los horarios impertinentes, las retransmisiones infames, las cuotas desproporcionadas, y lo que es aun peor, la caterva de comentaristas y pseudo-especialistas más insufrible que han podido encontrar los señores del fútbol. Bajo el monopolio de Madrid y Barsa vale todo. Hay dos partidos que interesa cubrir y luego va el resto de la jornada. Un partido del Athletic por televisión lo puede comentar un ex-jugador del Celta y si es del Bilbao Athletic hasta uno del Tenerife. Pero si el Athletic se enfrenta al Real Madrid, entonces el fútbol entra en otra dimensión, la de los forofogoitias y los indocumentados. 


No les parece suficiente con que traguemos con goleadas en el Bernabéu que nos colocan al señor José Antonio Camacho como comentarista. Abonando la teoría de que no por haber sido futbolista sabes más de fútbol, ni tampoco tienes la pedagogía innata suficiente como para transmitir conceptos que el espectador medio no alcanza, el caso de Camacho es flagrante y denigrante para la profesión periodística. Del comentarista de un partido retransmitido por televisión esperamos un aporte técnico y no carencias en la expresión, desconocimiento del reglamento, y malnombrar una y otra vez al equipo rival, al que no sea el suyo. Es irritante y a la vez lamentable que alguien que lleva tantos años en esto no haya aprendido que el Athletic club no es ni el Bilbao, ni el Athletic de Bilbao, ni el aleti, ni aberraciones similares. Pero claro, ¿quién le va a leer la cartilla?, ¿el acérrimo madridista jefe de deportes de la misma cadena plus que sigue diciendo "Acletic" en cada partidazo?.


Los teleabonados, que sostenemos las economías de los clubes y sufrimos las ocurrencias de los señores del fútbol, merecemos narradores y comentaristas de un cierto nivel. Conocedores de las pronunciaciones, exigentes y rigurosos, prudentes en sus afirmaciones, y lo más imparciales posible. Erradiquemos de una vez la pésima acentuación en la pronunciación de los "Iraizoz, Muniain, o Mikel", como si Rico fuese catalán, como si el acento castellano valiese para todas las lenguas del mundo. Hagan el esfuerzo, después de tantos años, de aprender con rigor y exactitud los nombres de aquellos futbolistas que compiten en su propia liga, como si fueran los del Bayern, la Juventus o el United en la Champions. Athletic club, señores. Y no digamos de las ruedas de prensa de entrenadores y futbolistas en activo, a veces pareciera como si el Athletic fuese un club esloveno en la Liga. Aparten de los micrófonos a aquellos que solo aportaron al anecdotario más chusco de la parodia nacional frases como "Iniesta de mi vida". Esto no es periodismo.


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