La Liga no alimenta

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Concluida hace una semana la primera vuelta en el campeonato de Liga es momento de hacer un primer balance en lo que al Athletic se refiere. Recordando aquella expresión tantas veces repetida por Valverde de que la Liga es "la que nos alimenta" y "la que te dice el nivel que tienes y dónde mereces estar", o aquella otra no menos relevante de que "el objetivo del Athletic esta temporada es terminar la Liga en puestos europeos", cualquier análisis que pretenda esconderse detrás de la Copa o La Europa League se delata solo. El Athletic no está en puestos europeos, de hecho apenas lo ha estado a lo largo de diecinueve largas jornadas, por lo que ni está cumpliendo con su objetivo principal ni podemos dar por buena su primera vuelta. El resto de competiciones, que no son más que ilusiones para Valverde, todavía no alcanzan como para ilusionar a casi nadie, por momento de temporada y por los rivales encontrados por el camino.


Es frecuente toparse con el discurso que afirma que la pretemporada, repleta de eliminatorias europeas o incluso con la final a doble partido de la Supercopa, ha influido negativamente en el rendimiento del equipo en la Liga. La misma excusa que tuvimos que tragar la temporada pasada con el Nápoles y el cansancio mental durante seis meses, amenaza ahora en convertirse en el mantra de los que no encuentran respuesta al fracaso clasificatorio. No deja de ser paradójico que los mismos que calificaron de muy positivo clasificarse para disputar dos rondas previas en verano aleguen ahora que aquel supuesto éxito es una rémora para coger el tono en la Liga, la competición fundamental en la que apenas hay rotaciones ni experimentos con gaseosa. Y qué decir de aquellos que justifican diecinueve partidos hablando solo de las visitas de Madrid y Barcelona a San Mamés. Un calendario durísimo a pesar de que los "grandes" llegaron en su peor momento y que la historia certifica que en San Mamés se consiguen mejores resultados que visitándoles en sus estadios.


El Athletic no ha cumplido en la primera vuelta, mejorando la de la temporada pasada que fue pésima y lamentable, y quedándose bastante lejos de la que le catapultó a la cuarta plaza hace dos años cuando ni se concursaba en Europa ni había que buscar piezas en el fondo de armario. Algunos han interiorizado el discurso tramposo y totalmente alérgico a cualquier autocrítica que viene contagiando Valverde en sus filípicas. A falta de resultados nos aferramos a las sensaciones y a los supuestos merecimientos de un equipo que adolece en exceso de pegada cuando Aduriz se toma un descanso en ese estresante trabajo de killer total. Un paseo por una floja Europa League, en lo que a rivales se refiere hasta la fecha, y un tránsito por la Copa frente a un Segunda B y un Villarreal de suplentes que rotó como Valverde en Champions hace un año, no han permitido medir con rigor el potencial de los leones y tampoco parecen suficientes atenuantes como para justificar unos cuantos patinazos en la competición prioritaria para el entrenador. ¿Por qué el Villarreal puede ser cuarto y sobrado, y el Athletic no llega ni al sexto puesto, jugando ambos tres competiciones?.


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