Profesión de riesgo

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Algún día nos explicarán científicamente por qué revisar el parte médico del Athletic femenino se puede convertir en un susto permanente de un tiempo a esta parte. Muy poco aclaró Josean Lekue, jefe de los servicios médicos del Athletic club, cuando este pasado verano reconocía que las lesiones de cruzado "son más habituales en el femenino y en el juvenil". Más allá de que el rosario de lesiones de larga duración salpica a toda Lezama y casi sin excepciones, supera lo preocupante el hecho de que nuestras neskas del femenino se lleven la palma con excesiva diferencia. La última en caer, aunque pendiente de un parte médico que aclare el alcance de su lesión, ha sido Joana Flaviano. Hace pocos días se rompía el ligamento cruzado Nekane Díez en el partido de la selección vasca en Barcelona y la lista de lesiones graves es brutal. En el penúltimo parte del Athletic aparece otro cruzado roto -el de Alazne Gómez-, y dos meniscos -de Jone Guarrotxena e Irune Murúa respectivamente-.


¿Por qué se lesionan tantas jugadoras del Athletic y en muchos casos tan gravemente?. De muy poco sirve que desde el club se nos reconozca cierta preocupación. La insuficiente investigación y por tanto la falta de explicaciones contundentes al respecto no hacen sino alimentar divagaciones, teorías de supuestos expertos, o incluso influencias astrales. Seguro que habrán leído y escuchado casi de todo. Que si el estado del césped, que si el calzado usado, que si los entrenamientos, que si la condición física. ¿No es posible que en la élite del fútbol femenino se pueda corregir este déficit tan dañino?. Son un hecho la dejadez y la carencia de recursos del deporte femenino en general, pero los clubes y la medicina deportiva debieran de aportar respuestas y soluciones para que la práctica profesionalizada del fútbol entre las chicas no se convierta en un deporte de riesgo elevado para la salud de quienes lo practiquen.


Sería interesante saber cuántas lesiones de cruzado o de menisco se producen en el resto de clubes de la Superliga y con cuánta frecuencia. Y lo mismo en otros clubes de cantera, entre sus filiales y categorías inferiores. En casos concretos es aceptable reconocer que depende del deportista o de momentos puntuales de la temporada y sus cargas de trabajo, pero sería una torpeza altamente irresponsable no profundizar en el abultadísimo porcentaje de lesiones graves que en los últimos meses -en ocasiones años- arrasan en Lezama. Sería interesante que la medicina deportiva se aplique con similar afán en aquellas deportistas que no revierten en millonarios beneficios que el que emplean con su gallina de huevos aureos, por ejemplo con el mismo tratamiento profesional a todos los niveles. Todo el reconocimiento a la sección femenina del Athletic por su dedicación y sus brillantes resultados. Luz y taquígrafos para saber de primera mano cuál es la salud real de nuestra cantera, y si algún responsable no da más de sí casi mejor que deje paso a otros por el bien de Lezama y de sus deportistas.


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