De ida y vuelta

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La gestión del Bilbao Athletic en Segunda división empieza a sonar a chirigota. Cuesta trabajo y no pocas dosis de fe entender tanto bandazo, tanta contradicción entre las palabras y algunos hechos. La penúltima con la cesión de Ager Aketxe, jugador del primer equipo, al filial hasta final de temporada. El discurso principal sigue abogando porque el objetivo primordial del Bilbao Athletic es surtir de jóvenes talentos de la cantera al primer equipo, por eso los resultados y la clasificación pasan a un segundo plano, porque lo verdaderamente trascendente es que los cachorros aprendan y progresen. Y es ahí donde radica buena parte del debate. ¿No se "foguean" más y mejor en Segunda división?. Siendo la respuesta tajantemente afirmativa, ¿Por qué no se configuró una plantilla lo más equilibrada y competitiva posible?. No es aceptable tratar de vender como competitivo un equipo que parece resignado a perder, amparado en su juventud y lo apretado de sus derrotas para asumir la derrota con naturalidad, rozando a veces la indiferencia. El Athletic debiera de ser otra cosa, más seria y exigente.


La vuelta de Aketxe al Bilbao Athletic, cuando en verano condicionaba su renovación a tener ficha con los mayores, podría entenderse como un paso atrás. Así lo entienden muchos, incluido Ziganda, que con el "caso Lekue" sostenía que no era justo que aquellos futbolistas que no estuvieron implicados en el ascenso formasen parte de su colectivo. Entonces, ¿por qué Saborit, Unai López y Aketxe pueden reforzar al filial y otros solo pueden salir de Lezama para "formarse" en la misma categoría?. El argumento que defiende la prevalencia de "hacer la mili" fuera porque solo así se aprende lo dura que es la vida del futbolista, se complementa con aquello de que un jugador del primer equipo no puede volver al filial porque frenaría la progresión de los que vienen pisando fuerte por detrás. ¿Acaso ahora los retornados no obstaculizan a los Magdaleno, Córdoba, Seguín y cia?. ¿No es recomendable una competencia de calidad en el Bilbao Athletic?. Si el ascenso no estaba previsto ("nos colamos en Segunda" decía Ziganda hace poco) ni siquiera cuando se disputaban los play-offs, ¿en qué estaban pensando?.


Da la sensación de que en Lezama han confundido objetivos con finalidades cuando el primer equipo es la opción menos probable para la inmensa mayoría. Son y serán muy pocos los Muniain, Laporte o Williams que se consoliden en el Athletic, por eso solo un Bilbao Athletic fuerte y en Segunda motivaría seriamente a las categorías inferiores, para que vean que en Lezama hay nuevas opciones de convertirse en profesional. Así, el salto a primera no sería tan enorme como para que la mayoría de los que lo intentan vuelvan a descender uno o dos escalones por la precipitación de algún visionario medallista. No es solo un problema de gestión sino más bien de filosofía de cantera. El Bilbao Athletic requiere de una planificación profesional e independiente de los descartes del primer equipo y las ocurrencias de un director de Lezama trasnochado. No habría tantos "pasos atrás" si se seleccionase con rigor a los que deben dar el salto. Ager Aketxe es un descarte de Valverde, supuesto avalista de la cantera, y el Bilbao Athletic solo un cajón desastre con olor a Segunda B.


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