Rotaciones más que contadas

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El partido copero del pasado Jueves confirmó que las rotaciones no son solo acertadas o suicidas en función del resultado, tal y como sostiene la versión más a la defensiva de Valverde. Importa y mucho el contexto, la competición y el rival. El cambio radical de piezas en Alkmaar era más propenso al desastre que uno muy similar en Copa, frente a un segunda B y con un partido de vuelta en San Mamés. Y es que tan analizables son las rotaciones en su forma como los factores que impulsan a acometerlas, como por ejemplo la batería de lesiones musculares del inicio de temporada. Valverde no ha sido nunca amigo de contar con más de trece o catorce futbolistas de campo y en su discurso prevalece ante todo la competición de Liga como elemento estabilizador. Tal vez por eso haya tanta diferencia en las rotaciones. Tal vez por eso haya más movimientos en la Europa League y en la Copa, y sea la Liga, por cierto con muchos más partidos para el cansancio físico y mental, esa competición en la que no hacer experimentos con gaseosa. Todo encaja en el discurso del alimento y la ilusión, todo menos la ambición de ganadores natos como Aduriz, claro.


No hay más que echar un vistazo a los partidos disputados por nueve de los diez futbolistas de campo con más minutos en sus piernas esta temporada para salir de dudas. En ese sentido, quizás sea el caso de Aduriz el más llamativo. Tanto hablar de su edad, de que sería conveniente dosificarle, de que hay partidos para todos, y hasta el partido de la Balona Aritz había disputado los 13 partidos de Liga, 8 de los 9 partidos europeos (siendo sustituido una sola vez), más los 2 de la Supercopa. ¿Es este el sistema de rotaciones que va a permitir a los leones llegar pletóricos al final de temporada?, ¿servirá de algo la aportación de Kike Sola en Cádiz para darle más descanso cuando proceda al goleador de goleadores?, no es casualidad, solo incongruencia. Rotar exclusivamente en aquellas competiciones en las que menos partidos has de disputar solo es comprensible desde la óptica de quien decidió tirar la Champions después de una temporada de lucha y méritos. Y no con todos, porque lo mismo podríamos decir de Laporte, De Marcos, Balenziaga o Raúl García. En algunos casos saliendo desde el banquillo con la misión de remontar resultados adversos, con el desgaste y la impotencia que eso conlleva.


Solamente en el doble compromiso frente al Partizán vimos el mismo planteamiento de la Liga, entre otras razones porque la boutade de Holanda forzó la maquinaria. Tres partidos (no de Liga) en casi ocho semanas no parecían tantos como para renunciar al equipo titular, básicamente porque lo urgente era recuperar el tiempo perdido en Liga, en donde, con lo puesto, se procedía a la remontada de tres victorias consecutivas. Valverde lo intentó en Eibar y Villarreal, pero aquellos bochornos parecieron haberle convencido de que las chaladuras era mejor perpetrarlas en esas competiciones que realmente ilusionan al vestuario y la afición. A fin de cuentas, para Ernesto, no es "lógico" aspirar a ganar competiciones que el Athletic nunca ha ganado. Que alguien le recuerde por favor por qué le llamaban al Athletic "el rey de copas". Nueve titulares, sin contar al portero, jugándolo todo o casi todo en trece partidos de Liga. A veces el límite entre desgastar y estorbar es tan difuso. Hasta Febrero descansa la Europa League y nos "ilusionará" la Copa, otra molestia para nuestro gran objetivo, quedar séptimos en Liga para volver a Europa de rebote. ¿Rotar?, ¿cuándo y con quién?.


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