Miedo por contrato

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"Si nosotros somos los que financiamos parte de su ficha es normal que no juegue". Así despachaba Cuco Ziganda el debate de la semana en el entorno del Bilbao Athletic sobre la imposición por contrato de que Guillermo Fernández, jugador cedido por el Athletic al Leganés, no pueda disputar un solo minuto contra el Bilbao Athletic este pasado Sábado en Butarque. El Athletic, aparentemente siempre tan singular y decididamente diferente al resto de filosofías futbolísticas, vuelve a optar por la popularmente conocida como "cláusula del miedo". Esa que permite a los propietarios de los derechos del jugador protegerse ante el hipotético bochorno de que un descarte pudiera pintarles la cara en público, mostrando de lo que son capaces con confianza y minutos. El debate no sería tal si la posición de Ibaigane con sus cedidos fuera firme y homogénea, pero resulta que no, que lo mismo se aplica con Aurtenetxe en su etapa celtiña que se omite con el resto de enviados especiales al sur de Madrid. Todo se reduce a un contrato y una cláusula, a veces el Athletic nos desborda con tanto romanticismo.


El Athletic cede futbolistas, pero, ¿con qué criterio?. Mucho se discute acerca de la finalidad humanitaria de las cesiones pero poco se profundiza en sus verdaderos motivos. Cabe suponer que cuando se pretendían las cesiones de Sola, o Toquero, o Aurtenetxe, no se buscaba la formación de estos profesionales ya contrastados en primera. Pero en el caso de que el elegido sea un canterano con pocas horas de vuelo en el primer equipo el discurso es frío y facilón. ¿Realmente se busca la formación o seguimos hablando de jugadores descartados?. Queremos que Guillermo se curta pero no contra nosotros, buscamos su progresión en segunda división pero le convencemos para que lo haga lejos. ¿Quién dio por sentado que el técnico del Leganés aseguraba partidos de titular a cuantos Amorrortu quisiera?. La enorme contradicción radica en ceder futbolistas en los que apenas crees a un club que vive de la inmediatez de los resultados, de la competitividad diaria, y no de la paciencia y la ausencia de exigencia del filial rojiblanco. Entonces, ¿para qué mandarles a clubes con un enfoque tan opuesto?.


El Athletic descarta. A veces cediendo, a veces rescindiendo "amistosamente", y en algún que otro caso manteniendo ficha en el primer equipo con asiento fijo en el palco de San Mamés. No vale abandonar -cuando conviene- el discurso buenista y comodón del ilustre formador para relucir dineros y financiaciones, se pierde empatía y se acumulan puntos en el carnet de demagogo del año. Resulta entre irónico y lamentable que Ziganda trate de volver a justificar el discurso que nunca compartió, de convencernos de que las cesiones a Leganés no son tan absurdas si impedimos jugar contra el Bilbao Athletic a nuestro descarte con gol. Sí, aquel que descartó Valverde primero y Amorrortu después. Y qué si muchos clubes aplican esta cláusula, y qué si Guillermo quería salir, y qué si el Athletic financia un año de erasmus en la Comunidad de Madrid a descartes habituales. ¿Qué sentido tiene reforzar al delantero que compite con Guillermo por el puesto con la titularidad en bandeja y un golazo?, ¿no era una cesión para tener minutos?. ¿Alguien se juega un céntimo porque algún cedido vuelva al Athletic con opciones de competir por un puesto entre los elegidos?. El ascenso ha sido un marrón para unos cuantos, qué pena.


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