El falso nueve

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Valverde y sus nueves. La historia más reciente en la vanguardia valverdiana nos va marcando un inevitable rosario de delanteros defenestrados, de nueves con gol que no han cuajado con la idea propuesta desde el banquillo, en definitiva, de jugadores de área que han tenido que aprender a reinventarse sin continuidad y con un escaso margen de confianza para convertirse en lo que nunca fueron. La incomprensible tendencia de Valverde para alterar las virtudes de los recambios de Aduriz les fuerza a jugar pegados a la raya de cal, preferentemente en la banda izquierda, entre otras razones porque Ernesto no ha encontrado a nadie con alma de extremo en su plantilla que pueda asentarse en los costados. Al igual que con la mediapunta durante un año, Valverde tiene un problema doble en las bandas y en su interminable casting han sido delanteros como Williams, Guillermo o Williams los paganinis de buena parte de sus platos rotos. Aquello que Ernesto llama "caer a banda" termina convirtiéndose para unos cuantos en un triste "caer en desgracia" para posteriormente "caer en el olvido".


La historia de Borja Viguera en el Athletic comienza en el verano de 2014. El ariete riojano era el único refuerzo aportado por la directiva de Urrutia para un equipo que se disponía a jugar la Champions. Viguera llegaba a un plantel en el que ya estaban Aduriz, Kike Sola y Guillermo, aunque con el paso de las jornadas su competencia fuera otro perfil de futbolistas con virtudes radicalmente diferentes a las que le habían convertido en jugador del Athletic. Su mejor momento fue hace un año, cuando encadenó cinco partidos de titular (Espanyol, Shacktar, Alcoyano, Córdoba y Alcoyano), jugando en punta o por detrás del punta, y en los que marcó tres goles. Una serie de encuentros en los que el Athletic no atravesaba su mejor momento y Viguera anotó la mitad de los goles rojiblancos asociándose a la perfección con Aduriz y Susaeta con desmarques de delantero. Para ello solo había cambiado un pequeño detalle, que Viguera jugaba en el área o en sus inmediaciones. Pero, a partir de entonces, volvió a no tener continuidad, a desaparecer sin explicación de las convocatorias, y a convertirse en un jugador residual y del fondo más oscuro del armario valverdiano.


Ahora soplan vientos de cambio forzoso para el ariete rojiblanco y se apunta que podría aceptar alguna de las ofertas para salir cedido en este mercado de invierno. Una idea deseada por Valverde pero que parece no convencer al delantero, entre otras razones porque ha visto cómo su compañero de fatigas -Kike Sola- era señalado públicamente por el Mister para abandonar la nave y cómo su capacidad de resistencia le ha mantenido a bordo (salió Guillermo) y con la aparente confianza del otrora dedo acusador. Y es que en esto del fútbol hay dos caminos, el que recorres adaptándote a lo que tienes y el que embarras tratando de alterar el decorado para que un delantero con gol se convierta en un extremo con desborde. Flaco favor le habrán hecho a Viguera -como a tantos otros- aquellos que le señalaban acusándole de no haber aprovechado sus oportunidades cuando aquellas "rotaciones" parecían auténticas puñaladas. Valverde sigue "cargándose" a sus "falsos nueves" sin solucionar sus problemas en banda. ¿Quién ficha en el Athletic?, ¿con qué criterio?, ¿reforzaremos con los descartes invernales a algún rival del Bilbao Athletic?.


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