Caballito blanco II

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La pésima gestión de plantilla es la clave para entender los constantes vaivenes rojiblancos, provocados por sucesivos ataques de entrenador. Por un concepto revolucionario de las rotaciones y por la ubicación de muchos de sus futbolistas fuera de su posición más óptima. Valverde "caballito blanco" es un especialista en hacernos trampas jugando a su propio solitario. Bandera del resultadismo más recalcitrante cuando los resultados le acompañan, no duda en aferrarse al abrigo de las sensaciones cuando la clasificación le da la espalda, durante seis meses de la temporada pasada y en este arranque de Liga y Europa League. Ni el grupo europeo era tan fiero como lo pintaron, cuando el Augsburgo debuta en Europa y a los días pierde de goleada con el colista de su Liga y cuando el AZ ha sufrido la salida de seis de sus titulares de la temporada pasada; ni Eibar, Villarreal o Real han sido para tanto. Solo una lamentable versión del Athletic posibilita que estos rivales puedan sacar tajada con lo justo, solo atentos para aprovecharse de tus propios y groseros errores. Como Benzema en San Mamés.


Gestión de plantilla. ¿Quién decide subir a Lekue al primer equipo para jugar de lateral izquierdo cuando ha deslumbrado en la banda derecha?, el mismo que ha gestionado el despropósito del lateral izquierdo, pendiente de la no llegada de Monreal y sigue insistiendo en un De Marcos que no sabe defender. ¿Quién decide colocar en banda a delanteros de área como Guillermo o Viguera?, el mismo que ha repetido sin acierto con Muniain, Ibai y Aketxe en la misma banda cuando ninguno ha explotado sus virtudes por aquel sector. ¿Quién estuvo una temporada completa buscando un mediapunta que nunca encontró?, el mismo que ahora pide paciencia para acoplar a Raúl García. El mismo que se cargó a Beñat al quinto partido porque no rendía en una posición que no era la suya y, no contento con eso, un año después volvía a repetir error, ajeno a la opinión de la inmensa mayoría. El mismo que ha dicho que Beñat no rindió por la presión de su fichaje.


Gestión de plantilla. Tanto que se habló de la penitencia mental posterior al Nápoles, nada menos que seis meses de sopor, eliminaciones y derrotas, cabe preguntarse qué refuerzo mental obtienen los suplentes que salen a palmar partidos una vez al mes. Básicamente que Valverde los señala y el foro los atiza, ya saldrán los titulares a arreglar el desaguisado aunque no funcionen como revulsivo. Con la excusa de que la Liga es prioritaria tratamos de esconder otro decepcionante arranque que nos "obliga" a renunciar a Europa, y cada temporada con mayor antelación, con lo que cuesta llegar. La aberración de rotar a diez jugadores de golpe solo se entiende desde la perspectiva de quien se atreve a afirmar que su equipo abusa del patadón porque no tiene jugadores para llegar al área contraria triangulando y combinando como antaño. Según él porque Raúl García lo condiciona, no por su incapacidad para adaptar el talento individual a su ferreo esquema. Su plan suicida ha fracasado cuatro veces en apenas dos meses. Pero Valverde es caballito blanco, y los que discrepamos de sus métodos no podemos opinar porque ni estamos en los entrenamientos ni reconocemos sus "aciertos". Un punto por encima del descenso. Sensaciones ¿?.


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