¡¡Cuco, Cuco!!

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Este Athletic tiene una preocupante facilidad para convertir las excelentes noticias en broncas y discusiones, para crear follón y enfrentamiento en un contexto de éxito e ilusión. El choque entre Amorrortu y Ziganda a cuenta de la confección de la plantilla del Bilbao Athletic no ha sido más que otro lamentable episodio de lo que las guerras cainitas de Lezama siguen generando en el club. Es complicado entender cómo un director intermitente, readmitido con muy dudosas formas y generando un tsunami en el club propiciado por el presidente Urrutia, puede sembrar malestar en un filial exitoso que después de diecinueve temporadas vuelve al fútbol profesional. Las discrepancias, ahora suavizadas toda vez que públicas y publicadas, surgieron cuando "Cuco" Ziganda solicitaba que Galarreta, Guillermo y Bustinza se incorporasen a la disciplina del filial rojiblanco. La voz predominante y todopoderosa, avalada por Ibaigane, dijo "no", y tres de los supuestos mejores talentos de Lezama hacían las maletas a Leganés, por ahora para ser suplentes.


El problema de fondo no es de nombres, por más que alguno pretenda el protagonismo que los éxitos deportivos le han arrebatado, relegado a un segundo o tercer plano en el organigrama de Lezama. Porque el Bilbao Athletic ha dejado de ser una categoría inferior más del Athletic y ahora tiene vida propia, identidad propia. Porque los cachorros quieren competir en segunda división, de "tú a tú" con clubes profesionales de relevante trayectoria en segunda y/o primera división y con objetivos ambiciosos. Cuesta creer que algunos se sigan escondiendo en el discurso minimalista de la formación para no querer afrontar el reto más bonito y formador de este club, que aquellas jóvenes promesas que llegan al Bilbao Athletic sigan su formación en la categoría de plata y en el Athletic. No todas, pero sí las mejores. Cuesta creer que a algunos del primer equipo no se les dejase salir a clubes de primera y, en cambio, a otros que podrían jugar en el Bilbao Athletic, se les "aconseje" salir a reforzar el banquillo de otro club de la misma categoría. ¿Acaso estamos para regalar talento después de haber perdido tanto tiempo con futbolistas sin minutos en el primer equipo?. Teniendo un filial en segunda ¿solo podemos ofrecerles el exilio?, ¿lo han elegido ellos convencidos o forzados por una política de Lezama que da más valor al aprendizaje extramuros?.


Más allá del discurso encorsetado, buenista y políticamente correcto de Ziganda de hace unos días, es una grandísima noticia para el Athletic contar con un técnico ambicioso, competitivo, y que entiende el Bilbao Athletic como una oportunidad que va mucho más allá de la dichosa formación. Sería un gran error malgastar el talento y la capacidad de esta generación de cachorros por las fijaciones trasnochadas de quienes llevan años prometiéndonos camadas que rara vez llegan a consolidarse en el fútbol profesional y que ahora que las tienen no saben gestionarlas. El Bilbao Athletic es un club profesional y sus destinos debieran ser dirigidos con la lógica del primer equipo, sin olvidarnos de su carácter formador pero dándole todo el protagonismo al gen ganador y competitivo del que tantos años nos han hurtado en segunda B, casi hasta el extremo del olvido mediático. Bien haría Amorrortu en ocuparse del nuevo salto entre el Baskonia y el Bilbao Athletic con una segunda B de por medio, y dejar a Ziganda -mano a mano con Ibaigane y Valverde- la gestión de este Bilbao Athletic ilusionante y ganador. Formación sí, más mediocridad no.


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