Overbooking en la enfermería

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Durante la temporada pasada nos repetían aquel mantra de que el bajón estrepitoso del Athletic a lo largo de unos cuantos meses de competición era debido al lastre mental de superar la eliminatoria previa de Champions frente al Nápoles. Se nos negaba una y otra vez, de forma sistemática, que una insuficiente preparación física estuviese detrás de tantos bajones de rendimiento en un período tan coincidente en el tiempo. Pero, si en la etapa de Bielsa fueron las pubalgias las que se llevaban por delante a los leones, parece que las lesiones musculares no han mermado con Valverde. Desde la retirada de Mikel Rico al minuto del primer entrenamiento en Lezama, pasando por las recaídas de Williams o Iturraspe, hasta la interminable nómina de damnificados por las cargas de trabajo. Muy pocos se han librado de "Paco y su rebaja", y es probable que vayan cayendo más en las próximas semanas, el último hasta la fecha Bóveda, al que tampoco se le recuerda tanta carga de minutos. El caso es que entre lesionados, renqueantes y dudosos no sería tan atrevido afirmar que la infructuosa puesta a punto física de la plantilla sea una de las razones más solventes para explicar este arranque tan insuficiente en cuanto a juego y sensaciones.


Tal vez, lo más paradójico y al mismo tiempo lo más preocupante de todo esto sea la diferencia radical en el planteamiento de Valverde con respecto a las famosas rotaciones. En ese sentido, no hay más que repasar las variaciones en el once titular en este primer mes de competición para concluir que las lesiones musculares y el agotamiento físico no han venido provocadas por la saturación de minutos de unos pocos, como ocurría la temporada pasada. El txingurri ha variado su libreto rotando incluso hasta sobrepasar su propio límite de la cordura y desde el minuto uno. Entre la ida y la vuelta del Inter Baku cambió a cuatro titulares, entre la vuelta de la Supercopa y la ida del Zillina rotó a ocho jugadores, entre la ida del Zillina y el debut liguero volvió a rotar a ocho titulares, para la vuelta contra los eslovacos cambió a otros siete titulares, y sin ir más lejos volvió a rotar a cuatro para la cita en Ipurúa. Entonces, ¿cómo es posible que haya tantos lesionados y tanta extenuación en jugadores rotados, reservados e infrautilizados?.


A principios del mes de Julio escuchábamos al Doctor del Athletic, Josean Lekue, enumerar en rueda de prensa con pelos y señales el rosario de lesionad@s con el cruzado roto en casi todas las categorías de Lezama, sin duda una de las lesiones más graves y de más costosa recuperación. El Doctor Lekue reconocía la preocupación de los galenos de Lezama, al tiempo que volvía a incidir en las causas multifactoriales de cualquier lesión, incluidas las musculares. Hace tres años era Bielsa junto con algunos profesionales del primer equipo femenino quien ponía el acento en el estado del césped de algunos campos de Lezama, sin obviar el que ha venido presentando San Mamés en ocasiones. El caso es que mientras el club asegura reflexión seguimos sin encontrar respuestas a una lacra que asola al Athletic a nivel global, y con una intensidad y una virulencia muy superior a la de cualquier otro club. Hace un año nos vendían la moto del cansancio mental pero cada vez cuela menos, sobre todo mientras el club no publique partes psicológicos y solo tengamos acceso a los físicos. ¿Cuándo se acabarán las excusas y nos explicarán los verdaderos por qués?.


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