Sin paños calientes

|


7900. No es el número premiado en el último sorteo de la lotería, ni siquiera el número de aficionados rojiblancos desplazados a Zillina la semana pasada. Son el número de asistentes al debut del Bilbao Athletic en segunda división contra el Girona en San Mamés, 19 años después. Como era de esperar, no hay ningún tipo de valoración desde el club de tan pobre asistencia, ni en forma de telegrama desde la página web ni en unos pocos caracteres desde su cuenta en una conocida red social. También es verdad que en esto la coherencia les acompaña porque son escuetos y poco comunicativos para todo, pero la sensación de soledad y orfandad de los cachorros en San Mamés el pasado Lunes debiera de ser motivo de profunda reflexión y análisis por parte de una directiva que había preparado este debut histórico con una estrategia dudosamente efectiva. Las excusas, a cada cual más improvisada, no se han hecho esperar por parte de los eternos defensores de las causas imposibles, estiletes de los que siguen guardando silencio.


El club se había propuesto experimentar con un debut histórico, pero sin gaseosa. A ver si permitiendo la entrada gratuita a los simpatizantes de su fundación disimulaba la desidia de su masa social. La de aquellos que no dudaban en acudir a San Mamés los Lunes y a horas más tardías para ver a los leones cuando el Athletic "practicaba Cuatro", los que ponían el grito en el cielo pero acudiendo al estadio lo tiene complicado para justificar su actitud ante una cantera de la que tanto presumen. ¿Acaso la Aste nagusia no ayudaba a que muchos de ellos estuviesen ya de vuelta en la ciudad?. Así que, ante la indiferencia de los habituales, solo quedaba esperar al milagroso efecto multiplicador de los aficionados que no pueden costearse un carnet y deben pasar por taquilla. El problema es que, coincidiendo con las fiestas de la villa, fueron ciertamente pocos los que tragaron con entradas que alcanzaban los ochenta y cinco euros. ¿Por qué con el primer equipo se activa la campaña de la cesión de carnets y cuando debuta el filial se clava al personal en taquilla?


Pero para cinismo el del argumentario popular. Tratando de justificar el bochorno de la directiva y la masa social rojiblanca, argumentando que los 7.900 espectadores de San Mamés eran muchos más que los asistentes a otros estadios de segunda división. Que nos pasen a limpio cuántos estadios de la categoría de plata cuentan con un aforo de más cincuenta mil espectadores. Lo que no vale es protestar -porque conviene- de la desigualdad económica para competir con los "grandes", y eludir la ineptitud escurriendo el bulto entre una multitud de clubes mucho más modestos. El Athletic es grande por su afición, la misma que juntaba hace dos años a veinticinco mil almas en la Catedral para apoyar al Athletic femenino contra el Barcelona. ¿Cuánto costaron aquel día las entradas en taquilla?. Nadie establecía paralelismos con los aforos de los modestísimos campos del fútbol femenino. Esta directiva, que ha dado en la diana con los sorteos multitudinarios de entradas o con la venta de los packs europeos, debe repensarse urgentemente su estrategia con el Bilbao Athletic, so pena de ridículo y sonrojo como orgulloso club de cantera que dice ser.


EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA