¿Cómo están ustedes?

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"Estamos preparados", aseguraba Valverde hace escasas fechas. Lo que no se atrevió a vaticinar fue para qué se tenía que preparar el respetable público este verano, qué clase de espectáculo futbolístico mucho más cercano al sopor de cualquier tarde de Julio y en incómodas sesiones nos tenían preparado. La pretemporada rojiblanca, lejos de afianzar conceptos y rodar a los supuestos titulares, ha quedado reducida a una suerte de amistosos de poca monta y escaso interés mediático. Ni los rivales, ni los resultados obtenidos, ni las infinitas probaturas del técnico han contribuido a mejorar el estado de ánimo del hincha, que asiste una vez más con el bostezo integrado en su gesto a los mismos defectos de la temporada pasada. Falta alarmante de gol, escasez de ocasiones de cierto peligro, excesiva horizontalidad en el juego, e indefiniciones a la hora de configurar la plantilla. Y es que por mucho que se empeñe Aduriz, el problema de los leones con el gol no es algo puntual de esta pretemporada. Una cosa es pecar de falsa modestia y otra obviar la dependencia goleadora que sigue teniendo este equipo de uno mismo.


No parece que las victorias contra la selección del Txorierri, el Club Tijuana o el Inter Bakú hayan convencido ni al más optimista de las bondades de un "supuesto nuevo proyecto" mermado por las lesiones veraniegas de piezas clave y la costumbre de rotar como si no hubiera un mañana para seguir buscando. ¿Probaturas?, ¿no tuvimos suficientes durante toda la temporada pasada?. Pues no, rotamos hasta en la portería, donde Valverde ha resucitado un viejo debate, que no había ya bastantes. Más certezas, supongo irónicamente. Ni los bolos austríacos, ni la segunda parte perpetrada frente al Betis, ni la vuelta en Bakú, ni el curso acelerado de impotencia futbolística en Parma funcionarían como acicates para creer en que otro Athletic, diferente al que llegó a crisparnos hace pocos meses, es posible. Pretenden liarnos echando tierra encima de los renegados del técnico porque solo ellos pierden en los amistosos, los llaman suplentes o grupo B, y solo para ellos cuatro partidillos de poca monta son suficientes como para sacar injustas conclusiones. En cambio, esa misma pretemporada, para la evaluación del entrenador y del bloque supuestamente titular no es más que un rodaje del que no debemos precipitarnos con sentencias aceleradas.


Ya lo dijo el médico Lekue hace un año, la preparación para el Nápoles no fue igual que las demás, y si no comparen las cargas de trabajo y los rivales elegidos de entonces y los de este verano. Solo ha faltado el Numancia y un triangular en Mendizorroza para completar tan "exigente" preparación. Se viene el Barcelona, por partida triple, y a Valverde parece pillarle el toro. Intentando recuperar a los que se perdieron por el camino -lesionados y desaparecidos en combate-, esperando a Monreal con Aurtenetxe camino de Tenerife -en donde no triunfaron ni Albizua ni Guarrotxena-, cediendo a Galarreta para enésimo disgusto de sus incondicionales y devotos, apostando por Eraso y Aketxe con la duda de si al primer traspié los mantendría contra viento y marea o acabarían reforzando al Leganés, y recuperando repentinamente la fe en el defenestrado Kike Sola en detrimento de Guillermo, otra de sus supuestas apuestas por la cantera. ¿Está el Athletic preparado?, ¿preparado para qué?. Aprovechando el popurrí de Supercopas, una última reflexión, ¿cuántos preferirían la forma de competir del Sevilla en la final de Tbilisi en lugar de la perpetrada por los leones en nuestras finales más recientes?.


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