Ni Bielsa ni Valverde. Garitano

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Leo y escucho a demasiados supuestos aficionados del Athletic la dichosa frasecita: "esta victoria venga la injusticia del Barcelona con Valverde" y me pregunto dónde acaba la idolatría absurda, dónde empieza el auténtico sentimiento rojiblanco. Defensores recalcitrantes de un fútbol gris, apático, conservador, defensivo, con sonoros fracasos en las competiciones continentales... los vengadores de Ernesto priorizan la improbable restauración del estigma de perdedor de su totem a la satisfacción de una victoria del Athletic frente al que siempre ganaba las finales coperas. Bueno, y no solamente las finales. Hacía 60 años que el Athletic no eliminaba al Barça de la Copa. Un dato que pasa totalmente inadvertido, por irrelevante, para todos aquellos supuestos aficionados del Athletic que alternan la exhibición de su ignorancia y el mal gusto futbolístico por bandera. Sólo ellos son capaces, en pleno éxtasis zurigorri, de mezclar churras con merinas, de intoxicar el ambiente con las crisis de un club ajeno, de reivindicar una patética y desubicada venganza en favor de un profesional de suculento finiquito. Si la duda radicaba en cuándo despedir al máximo gurú del banquillo occidental -una supuesta mayoría abogaba por haberlo hecho mucho antes entre tanto fracaso mientras Zidane levantaba orejonas- no parece ni procedente ni serio ensalzar la figura de quien, en palabras de su exdirector deportivo, no tenía a su vestuario ni en forma ni contento entre tanto guiño y tanto postureo. Eso de inundar sistemáticamente las redes rojiblancas con las andanzas de otro equipo, el que nos caía tan mal, sigue sonando a cínica ordinariez.


Pero el mensaje tiene un trasfondo mayor. Sirve también para desprestigiar, obviar y minusvalorar otro éxito más de tintes históricos de Garitano y su cuerpo técnico. El de los sesenta años y el de haber dejado al Barcelona de Messi (incluído Valverde) tres veces consecutivas a cero en San Mamés. El empate de la segunda vuelta de la temporada pasada y las dos victorias por la mínima de la presente, en Liga y Copa respectivamente. El mismo Barça que goleaba y campeonaba en los años dorados del bielsismo y el valverdismo, el mismo Barça que noqueaba en tiempo récord al Athletic en las finales de Valencia, Madrid y Barcelona. El mismo Barça que había marcado gol en diecinueve de sus últimas veinte visitas de Liga a la Catedral y que con Garitano se ha quedado a cero en tres consecutivas. Cómo olvidar aquella manita al Athletic de Valverde en 2015 o los diez goles encajados en las tres últimas finales a partido único. Aquello, sin embargo, se catalogaba por aquí de gesta heroica, salían por Bilbao como triunfadores -al calor y los vítores de aficionados y paseantes- en autobuses descapotables por el único mérito de perder una final tras otra. En cambio, la hazaña histórica del pasado Jueves (celebrada en las calles como en las mejores noches) ha quedado como una vulgar venganza al cesado Valverde para la mente obtusa y acomplejada de los que siguen sin aceptar las sistemáticas derrotas de su referente en los partidos grandes. Es la forma de desprecio elegida por los de siempre frente al brillante trabajo del único entrenador rojiblanco capaz de desactivar a Messi tres veces seguidas en San Mamés. Este Athletic "defensivo y cobarde" rompiendo mitos y batiendo récords para decepción y jaqueca de los pizarrines de un pasado manifiestamente mejorable. ¿Dónde se metieron el Jueves los oportunistas linchadores de Garitano?.


Y todo en el contexto de una Copa injusta, manipulada y excesivamente dirigida. Injusta porque los cuatro jinetes de la Supercopa gozaban de privilegios y prevendas por el hecho de "ser vos quien sois". Manipulada porque casi ningún sorteo ha sido totalmente puro. Excesivamente dirigida porque, de no ser por la torpeza de los llamados a jugar la final y la brillantez de algún que otro convidado de piedra inesperado, la misma Federación que presume de parida tendría la final que todo el negocio capitalino esperaba. Hasta el cuadro parecía perfectamente preparado para evitar los cruces. Nos vendieron el argumento de que beneficiar a los clubes de menor categoría en cada sorteo propiciaría sorpresas y resulta que Madrid y Barça han caído contra dos históricos de primera. ¿Qué efecto sorpresa nos podía deparar un Barcelona - Leganés?. No consiguieron mucho más que cierto populismo mediático. Los equipos que la caverna consideraba como rivales de los dos favoritos a jugar la final sevillana (Atlético, Valencia, Sevilla...) iban cayendo en eliminatorias trampa. Ahora, los que despotricaban de la Supercopa árabe, los que se quejaban de jugar casi siempre fuera de casa sin pasar por San Mamés, los que no querían al Barça ni en pintura...tendrán que recoger cable si el Athletic juega en los Emiratos, con el Barça eliminado sesenta años después y con el menosprecio mediático a un grande como el Athletic. Vosotros, los vengadores, les hacéis el caldo gordo formando parte de sus absurdas campañas y contribuyendo al menosprecio de un éxito histórico obviando a Garitano, el que ha conseguido en apenas un año lo que ni Bielsa ni Valverde en ocho. Hacer historia eliminando al nuevo "Rey de Copas" (gracias a tres finales ignominiosas) y plantarse a las puertas de una final con opciones reales de título. ¿Se imaginan a Garitano levantando la Copa que otros gurús ni olieron?. Rabien ahora, se avecinan tiempos difíciles para los vengadores.

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