Las cosas raras del fútbol

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El fútbol. Ése deporte que levanta pasiones y trasciende de lo más cotidiano. A veces acusado de burbuja insensible, a veces parapetado en contratos desorbitados y al mismo tiempo justificados por sus beneficiarios con el argumento de la generación indirecta de supuestos dividendos. En el universo Athletic ocurre de forma bastante similar, aunque se insista con la teoría paralela del sentimiento y la identificación con unos supuestos valores ancestrales. Una filosofía única y digna de alabanza y admiración que lo mismo llena de orgullo que sirve para justificar cualquier "anomalía" futbolística de funcionamiento, léase en materia de salarios, de promociones al primer equipo o de fichajes. Todo esto ha calado también en el vestuario, tan propenso a la perpetuidad de los mismos incluso durante décadas y tan ajeno a la renovación o sustitución por pura meritocracia. Valgan como ejemplo las más recientes palabras de Beñat en Lezama, al hilo de su situación contractual con el Athletic, que expira en Junio y le habilita desde Enero a escuchar ofertas legalmente: "es una situación difícil, complicada, no sé cómo decirlo, es rara la situación, pero esto es fútbol, hay que saber llevarlo y no queda otra que saber manejarlo". Al parecer es "raro" que un profesional, de primera división en este caso, termine su contrato y no sepa dónde jugará la siguiente temporada. Estamos ante una ´rara avis´ y le ha tocado justo a Beñat. Ahora que apenas cuenta.


Todavía resuenan algunas palabras de Susaeta en su despedida, las críticas a la gestión de la nueva directiva con parte del personal del club por parte de otro trabajador como Muniain, o las de tantos y tantos profesionales del pantalón corto cada vez que el presidente de turno cesa a un entrenador por los pésimos resultados del colectivo. Era un gran tipo, un excelente profesional y estábamos encantados con él, replican. (Salvo excepciones para con alguno con apodo de ave común). Pero por otra parte, y llegados a esta tesitura, que se largue (pensarán en su fuero interno), a fin de cuentas el suyo era el único contrato con visos de rescisión anticipada, nosotros estamos blindados por el artículo tal. Por eso a Beñat le parece raro que su Athletic, el que ha conocido desde su vuelta de Sevilla, no le ofrezca un contrato en blanco que pueda cumplimentar a capricho. Es como si todavía unos cuantos acomodados sobre el confortable colchón de la "filosofía millonaria 2.0" vivieran en aquel pasado de renovaciones inopinadas libres de cortapisas económicas al calor de gestiones prorrogadas sin urnas. Se han hecho fuertes en el discurso populista del pasado, aquel del sentimiento como único argumento para renovar hasta que el jugador quiera. Y lo verbalizan con frases del tipo "por mí me quedaría aquí sin dudarlo hasta el último día". Aceptan, como con desdén y resignación, que su situación sea la misma por la que otros muchos compañeros han pasado, pasan y pasarán vistiendo y sintiendo lo mismo que ellos. Otros -como Aduriz- decidieron callar pese a las preguntas recurrentes, esperar a que terminase la temporada para no entorpecer ni enrarecer el ambiente con asuntos personales. No sólo los alevines debieran tomar notas.


El fútbol, éste de hoy en día, es un deporte raro en el que pasan cosas raras. De repente, Unai López ha descubierto que "Garitano tiene razón. He aprendido a defender más, es muy importante en el fútbol de hoy en día y aprenderé todo lo que haga falta. Siempre me ha gustado el fútbol de posesión, de jugar con el balón, pero la realidad de hoy en día es que para ser un poco más completo, hay que defender. Es algo vital para estar ahí y para que el míster cuente conmigo". Explica que ha madurado mucho, cedido por la Comunidad de Madrid, pero pareciera como si esto del sacrificio defensivo y correr hacia atrás siguiese siendo demasiado nuevo para él. ¡Qué deporte tan raro!. Pues no resulta que hay que correr para defender y que tus contratos acaban y pueden no renovártelos... Entendemos a la perfección que los futbolistas de élite también tienen familia, tal y como nos lo recordaba San José a la hora de presionar públicamente a la directiva en Noviembre para que agilizasen lo suyo. Agradecemos que confirmen delante del micrófono que van a respetar la decisión y los planteamientos de los que deciden en nombre del club bajo respaldo de los socios votantes. Es la burbuja irreal del fútbol, la que pone en su justo lugar a sus protagonistas más allá de libros, loables gestos pseudoprivados y discursos aprehendidos que superan el empalagamiento. Ese cruel deporte que sigue tratando como a privilegiados a quienes, sólo por nacimiento, exigen lo suyo en cuanto lo ven "peligrar". Ese cruel deporte que exige de sacrificio y solidaridad en cada terreno de juego para aparecer entre los elegidos de cada partido. Qué raro es todo lo habitual cuando te acostumbraron justo a lo contrario. Bienvenidos muchachos a la cruda realidad. La auténtica, la del futbolista, la del trabajador.

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