El plan B de Garitano

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En estos tiempos que corren, en que se nos induce a apostar por determinados comportamientos a la hora de animar, de mostrar disconformidad con un futbolista "de la casa" o de cuándo abandonar San Mamés durante un partido en función de una racha concreta de resultados, en estos tiempos parece que lo estrictamente futbolístico haya dejado de tener la relevancia debida. Los profesionales rehúyen cualquier análisis con la más mínima carga de profundidad y parecen haber centrado sus focos en los socios y aficionados. Valorar al socio para desviar la atención de un trabajo mal hecho, según se desprende de algún que otro testimonio porque no terminan de encajar bien las críticas futbolísticas. El ventilador de toda la vida. El último señalado por un sector de la grada ha sido Córdoba y sigo discrepando del argumento de su juventud o de su origen formativo en Lezama como atenuantes o elementos disuasorios a la hora de ser pitado o criticado. El apoyo incondicional también debe aceptar la discrepancia y los toques de atención. Nadie está por encima de la misma institución de la que también disentimos y criticamos muchas de sus decisiones, apuestas y políticas varias. La formación y la etapa de forja como profesional de Córdoba -en este caso- van por el mismo camino que una trayectoria que comenzó hace tres temporadas y supera los setenta partidos oficiales. ¿Dónde ponemos el listón de la paciencia?. ¿Es siempre tan generoso?. La autocensura popular y el "silencio stampa" nunca ayudan a la mejora, sobre todo cuando el grado de autocrítica suele ser más bien bajo, tirando a nulo.


Garitano ha movido fichas en cuanto los resultados le fueron adversos. No se ha acomodado en un discurso cerrado y testarudo, tal y como hicieron Berizzo o Valverde enrocados en un sistema y una posición fija, inamovible, indiscutible para cada futbolista. Ahora existen los matices y el equipo lo agradece. Este Athletic, heredado con poco gol pero adecentado con un brillante sistema defensivo, necesitaba de un revulsivo desde que Aduriz dio ese lógico paso atrás entre lesiones y suplencias, desde que el club y Garitano le pidieron que aguantara un año más porque no veían nada claro el futuro goleador de la plantilla. La apuesta parecía muy clara, Williams era el elegido por cualidades, por dorsal en la espalda y parecía que hasta por eliminación. Pero no ha terminado de funcionar porque la mayoría de rivales se protegen de sus galopadas reduciendo espacios. Garitano lo ha detectado, devolviendo a la pantera a la banda derecha que exploró cuando la referencia para todo era el número uno. Un movimiento temporal que pone en jaque la apuesta de Lezama para el relevo de Aduriz y que abría la puerta a resolver el gran dilema rojiblanco desde que Raúl García aterrizase en Bilbao. Es el cambio principal, Muniain por dentro. El nuevo efecto dominó. Tantos años comprobando que Muniain pierde en banda, incluída la derecha, y de repente la mediapunta -su posición más natural- se le pone "a tiro". Nada casual, si pensamos en su reciente capitanía y el cambio de Raúl García al falso nueve.


Garitano vuelve a tratar de cuadrar su círculo. Ése en el que vuelvan a encajar los tres de arriba dejando un hueco en la banda izquierda para Córdoba, su apuesta personal. La movilidad táctica en la base del supuesto éxito. Como si de repente la pizarra y la estrategia no estuviesen preconcebidas hasta el cese o el final de contrato del entrenador de turno y hubiese que currarse las permutas y las variaciones a medida que los rivales te cogen el tranquillo de tu penúltima idea. Antes la decadencia y el choque de trenes, ahora la riqueza y la libertad para adecuarse a las circunstancias. Todo empezó con el principio del fin de Aduriz, ése es el origen de este pequeño gran terremoto en la vanguardia rojiblanca. Ahora es el turno del Muniain más maduro, más veterano y sobre todo del nuevo capitán. En sus botas y su centro de gravedad bajo residirá, más que nunca, el ritmo y la precisión de las jugadas ofensivas de este Athletic cortito de goleadores. Por primera vez, parece que la sombra de Raúl García no coartará al entrenador del Athletic para apostar por el Muniain más centrado. La apuesta es importante, porque se renuncia a la faceta más goleadora de Williams como nueve tras su mejor campaña en números y porque se limita el radio de acción del mejor Raúl, aquel que también llegaba en segunda línea aprovechando el viento de cola de Aduriz. Paradójicamente, Iñaki y Raúl, los dos que tiraban del carro goleador durante la temporada pasada. Ya no hay faro. Es tiempo de luces cortas y tráfico denso. Un Octubre negro y la valentía de Garitano nos abren la puerta a algo nuevo con los mismos paradigmas pero en otra ubicación. Aquí está el "plan B". Garitano sí lo tenía.

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