Cyrille Dooh, un león en Bilbao

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Le veo al otro lado del paso de cebra. Sonriente. Un sonoro apretón de manos y un abrazo. Caminamos hacia un céntrico espacio de la capital bilbaina. Le sugiero hacer las fotos antes de la entrevista porque estaba empezando a anochecer y me responde entre risas: " claro, como soy negro igual no se me ve". Cyrille no es un tipo cualquiera, su carácter no pasa desapercibido, no te deja indiferente. Nacido y criado en la costa más pudiente de Camerún, estudió para sacar adelante a su familia cuando quedaron huérfanos de padres siendo unos niños. En ese tiempo de formación y madurez se cruzó en su camino el profesor que le cambiaría la vida. Natural de Biarritz, Iparralde, le recomendó venirse a probar suerte a Bilbao si quería salir de su país para progresar y ayudar a sus hermanos. "quiero ver lo que hay allí, ése sitio me mola, me puede enriquecer", me cuenta que pensó. De aquello han pasado dieciséis años. Hoy en día, Cyrille es el alma del Asador Mendipe, ganándose el corazón de los clientes y la confianza de sus jefes. Empezó, al año de llegar a Bilbao, ayudando a levantar un asador en obras para convertirse en la primera cara visible del local y el que atiende al teléfono. Un auténtico relaciones públicas. Lo pude comprobar dando una vuelta con él por Bilbao. Lo mismo le saludaba con cariño un conductor de Bilbobus, que un abogado o una hostelera. Su simpatía y capacidad de esfuerzo le abrieron todas las puertas, siempre desde la adaptación a Bilbao y su cultura, me insistía. "La gente no tiene que adaptarse a mi, sino yo a la gente".


Cyrille llegó con las ideas muy claras. Un año en Bilbao estudiando el castellano, "día y noche" matiza. Otro tanto en la escuela de idiomas con el Euskera. No tardó en conectar con la ciudad y con el Athletic. De hecho, ya lo seguía por televisión desde Camerún. En estos años se ha hecho amigo de ilustres exjugadores, habituales del Mendipe, y al preguntarle por su jugador preferido de la actual plantilla no lo duda. Esperando la respuesta más prototípica de Williams, por aquello del color de la piel, se queda con De Marcos porque "es una máquina, un pulmón, sube y baja, donde le pones juega y te cumple", incidiendo en la constancia y el esfuerzo como valores principales. Aquellos con los que Cyrille se identifica en su vida personal. Hablando de partidos especiales que ha vivido en la Catedral, recuerda con especial cariño la visita del Barcelona de su admirado Eto´o a San Mamés. Por entonces reciente campeón de la Champions. Lo recuerda al detalle. "Marcó Etxebe (su amigo), Eto´o marcó (para ganar el Pitxitxi) y ganó el Athletic 2-1. Fue la bomba. Tenía la felicidad perfecta". También hablamos de racismo en el fútbol. Me contaba una anécdota personal en San Mamés con su "novia blanca" de entonces. Alguien debió de exhibir un mono acompañado de cánticos en referencia al delantero camerunés del Barça, Cyrille se levantó de su asiento en preferencia para cantar y bailar mientras su pareja se moría de la vergüenza. Lo entendió como parte de la fiesta de aquel día porque sostiene que eso no le podía ofender. "De los monos venimos todos, no lo olvidéis", apostilla con su particular sentido del humor.


Me cuenta que muchos partidos del Athletic los ve trabajando en el bar, generalmente detrás de la barra. Pero que nadie se lo imagine en silencio y con discreción. Cyrille es pura acción. Atiende a sus clientes mientras grita y celebra los goles como el aficionado más apasionado. "Alguna vez me ha llamado la atención mi jefe pero la emoción lo puede todo en ese momento", añade. Y es que Cyrille "tenía al Athletic en mi cabeza" mucho antes de venir. Ya seguía a míticos jugadores de entonces como Alkorta, Urzaiz "el más grande, mi ídolo, no he visto a nadie como él de cabeza" o Etxeberria "le veía en la selección también, era una maravilla". Sus ídolos se han convertido en amigos: "ya le he dicho a Etxebe, voy a negociar para que seas el selccionador de Camerún, como Javi Clemente". De vez en cuando, Cyrille invita a amigos montañeros suyos de Bilbao a conocer su país y sus enormes montañas. "Paseamos por la calle y de repente, joer, una camiseta del Athletic, ¿de dónde sale?, estamos muy calaooos". Bromea con ellos, preguntándoles cómo se atreven a ir a Camerún: "¿qué hacéis aquí en la selva?, si os comemos nadie se va a enterar". Le pregunto por su sueño pendiente con el Athletic, Cyrille quiere ver la gabarra. No entendió por qué no la sacaron con la Supercopa. "He soñado con la dos finales perdidas, muchísimo. Los chavales tiene que soñar". Cyrille es un tipo peculiar. Simpático, buen conversador y extrovertido. Un león suelto por el botxo: "Bilbao es mi casa, mi ciudad, soy un bilbaino nacido en Camerún". Sólo hay una bilbainada que lo supere para poner el punto y seguido hasta el próximo encuentro. Que lo habrá, seguro: "más bilbaino que yo... no hay ". 

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