Los males del Athletic

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"Nos cuesta hacer ocasiones. Llevamos tres partidos seguidos en San Mamés que no hemos hecho gol porque no generamos las suficientes ocasiones. También he dicho alguna vez que no somos un equipo de generar demasiadas ocasiones, pero sí de abrumar un poco al rival cuando marcamos, que es NUESTRO ESTILO (remontando en San Mamés y perdiendo fuera). Hemos hecho un análisis, lógicamente, sobre todo esto. Tenemos que ser más selectivos, tenemos que ser más contundentes, es algo que nos falla, tenemos que pensar en aprovechar mucho más nuestros centros sobre todo en San Mamés, y trabajar sobre ello. No estamos muy lejos de cómo venimos jugando anteriormente (sin generar muchas ocasiones), no estamos jugando rematadamente mal, qué va (ahora con Garitano sí). Creo que estamos jugando en el mismo estilo, de la misma manera (para qué cambiar nada), quizás faltos de acierto en la construcción y en los últimos pases. YA NOS OCURRIÓ EL AÑO PASADO. Nuestra idea es perseverar en ello y no rendirnos". ¿Les suena esta retahila de carencias relacionadas con el juego y pendientes de mejora?. Seguro que sí, que se adjudican exclusivamente al momento actual con Garitano. El autor de estas palabras fue Valverde, el 29 de Septiembre del 2014. Hace más de cinco años. Al principio de aquella campaña en la que fue eliminado de la Champions a media fase de grupos con rotaciones inopinadas, goleado por el Torino en la Europa League y que cerró la primera vuelta de la Liga con 19 puntos. Tanto que, en 2015, el Athletic tanteaba a Javi Gracia porque Ernesto se planteaba abandonar.


Ante el previsible y ventajista aluvión de críticas, a raíz de dos derrotas consecutivas, en uno de los mejores inicios numéricos del Athletic en la Liga de tres puntos, con un registro de goles encajados de récord que frena de golpe las sangrías de unas cuantas campañas precedentes; tal vez habría que preguntarse qué hicieron los entrenadores y directores deportivos anteriores a Garitano para enmendar todo aquello que Valverde vislumbraba en época de supuesta bonanza deportiva y económica. ¿Cuál es la herencia que debe gestionar hoy Garitano?. Echando un vistazo al sonrojante listado de deficiencias con Valverde, y qué decir de las genuflexiones permanentes de la prensa amiga durante aquellos años de negación de la realidad, cualquiera debió llegar a la conclusión de que, ante tanta irregularidad, su gestión fue decepcionante. De nada han servido las promesas de perseverancia y análisis de entonces. Cinco años después seguimos básicamente igual. ¿Se acuerdan de aquella estadística -con Ziganda en el banquillo- que subrayaba la elevadísima media de edad de los onces del Athletic?. ¿Quiénes contribuyeron a engordarla?. Valverde dispuso de fichajes y de uno de los mejores onces de los últimos tiempos. Del mejor Aduriz, del mejor Beñat, de un Kepa sublime, de futbolistas en la plenitud de su carrera deportiva. Su abultado balance de tareas pendientes -metiendo al equipo cuarto- era el mismo que podemos hacer hoy con Garitano. Faltaban ocasiones, faltaba gol -lo demandó hasta en 2017-, faltaba contundencia, faltaba eficacia, faltaba juego de creación y faltaba el último pase. Fallaba absolutamente todo según Ernesto. Gran consuelo escucharle aquello de "no estamos rematadamente mal ". Ése debía ser el objetivo. ¿Qué se ha hecho durante los cinco años posteriores?. Seguramente, viendo la posterior caída en picado del equipo encontremos las respuestas que nunca nos dieron.


De repente, a Garitano le toca resolver y poner en marcha todas aquellas materias pendientes que ninguno de sus alabados y recontrapagados antecesores tuvieron bemoles para ejecutar. ¿Que había un problema en la regeneración de la portería?, nos quedamos con todos y rotamos a tres tios para dos competiciones. ¿Que algunas vacas sagradas bajaban su rendimiento con estrépito?, los mantenemos en los onces para no alterar el vestuario. ¿Que los resultados son pobres y los fracasos en Europa se suceden?, no fichamos a nadie mientras los mejores salen por la puerta de atrás. El relevo está asegurado y ni lo vamos a notar, aseguraban. Ahora, de la noche a la mañana, es misión obligatoria de Garitano renovar la plantilla, dar paso a la cantera, recuperar todo el tiempo perdido y por supuesto corregir todo aquello que Valverde no supo corregir desde 2014. Aquellos teóricos gestores se permitieron el lujazo de dormirse en los laureles, de no planificar en épocas de supuesta bonanza, divulgando un discurso conformista y ramplón basado en negar cada fracaso deportivo y remitirnos a lo conseguido en el pasado. Con este mismo lait-motiv se despidió Ernesto. Dos años tarde y con mentiras sobre su futuro en Can Barça. Su idea, hace cinco años, era perseverar y no rendirse. Ahí estaba el problema, en insistir en una única y triste idea. En un sistema con mediapunta aunque tardase un año en encontrarla teniendo que tirar -a regañadientes- su amigo de talonario con Raúl García. Aquello sí que fue un ejercicio de adaptación y cintura táctica, ¿eh, Ernesto?. Cualquiera te exigía tres centrales, un mediocentro o dos puntas. Los males del Athletic son fácilmente reconocibles, vienen de atrás y otros entrenadores los verbalizaron. ¿Ahora las prisas?. Se lo avisé...

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