"No somos el City"

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En la rueda de prensa posterior al empate el Leganés, Garitano, preguntado absurdamente por una supuesta falta de continuidad de resultados con tres victorias y tres empates en seis partidos, nos dio el titular de la jornada: "si ganásemos en casa y fuera, en casa y fuera no seríamos el Athletic, seríamos el Manchester City, pero no lo somos". Una comparativa que da pie para reflexionar con una mirada un poco más amplia. El Athletic de las clasificaciones europeas, algunas de rebote gracias al negocio del fútbol moderno que algunos dicen aborrecer y que amplió de repente la cuota de participantes en esas liguillas de países outlet y rivales sin nombre, el Athletic más resultadista que generaba más ingresos gracias al negocio de las televisiones y la chequera indomable de esos malvados y más poderosos, vivía cómodamente encerrado en aquel discurso que apelaba al esfuerzo de tratar de recuperar el dichoso fortín de San Mamés al tiempo que buscaba sin éxito la fórmula para sumar más puntos a domicilio. En las supuestas vacas más gordas tampoco éramos el City, adolecíamos de soluciones a similares defectos y contraindicaciones del pasado. La subida artificial de la marea propició que el barco flotase y saliese a la mar. Nadie consiguió recuperarse del naufragio rumano. Tampoco éramos el City.


En el intento por recuperar nuestras téoricas señas de identidad y ya de paso los resultados y el fútbol perdidos a lo largo de tantísimas transiciones de plantilla, las últimas propuestas fueron excesivamente dispares. Caparrós llegó para salvar al club del agujero de un bienio aún peor en lo institucional. Su trabajo no fue del todo valorado por quienes confiaban en imitar las apuestas de otros con mejores futbolistas, otra filosofía y mucho más presupuesto. No éramos el City. La llegada de Bielsa mostró de perfil el lado más amable de la trascendencia mediática y de las victorias parciales. Pero, al mismo tiempo, la eterna infelicidad del que siempre acaba perdiendo en las citas decisivas a costa de la salud física y mental del grupo. Una segunda temporada nefasta y al borde del precipicio de la permanencia puso punto y final al sueño de dos competiciones del KO y poco más. Era el momento de apostar por tu primera opción, mucho antes de pensar en cruzar el charco. Un año sin Europa ayudó al diseño de una primera versión más fresca y ordenada. En cuanto volvieron la Champions, las liguillas varias y las previas todo retornó al mismo punto. Era imposible competir y cumplir objetivos en todos los frentes porque seguíamos sin ser el City. En cuanto a la ilusión de recuperar esencias, los partidos de San Mamés se resumían en constantes remontadas a marcadores siempre adversos. Fuera de casa, más de lo mismo. Poco fútbol, demasiados años y San Mamés dictando sentencia con una despedida fría a quien se se marchó mintiendo.


Habían pasado seis años desde que Ziganda posó con el candidato Urrutia y el ínclito Amorrortu junto a la Karola y el Euskalduna con la promesa de tener su oportunidad allí donde los focos más alumbran. Para seguir sin ser el City, la apuesta por un técnico de la casa al que todos conocían duró menos que la "paciencia" de su mentor. Se rompió el contrato y con él, de paso y sin rubor, el discurso presidencial en defensa del extricto cumplimiento de los contratos firmados. Las sugerencias y zancadillas varias de la dirección deportiva itinerante lograron su objetivo personal. Echar al de casa para traer al sucedáneo del bielsismo, supuestamente del bueno y no del otro. No éramos el City. La cosa salió fatal desde el minuto uno. Desde la pretemporada se notaban lagunas que iban mucho más allá de un proceso de aprendizaje, de tal punto que quien vino a mejorar trayendo innovación y protagonismo con un fútbol de toque y posesión tuvo que ser cesado por una junta gestora. ¿Cuánto ganamos y cuánto perdimos por el camino?. ¿Durante cuántos partidos consecutivos consiguió el Athletic se sólidos en San Mamés y sumar a domicilio?. Garitano lo está consiguiendo. Sus números le avalan sin el glamour ni los favores de ningún editorial en papel. Haters y oportunistas exigiendo que este Athletic, con la regeneración de plantilla que otros no quisieron o no se atrevieron, gane siempre para no dejar de ser el líder de la misma Liga en la que casi naufragamos con Bielsa y Berizzo. No somos el City y llevamos dos años sin Europa. ¿Ya no valoramos el camino de lo conseguido desde Diciembre en puestos de descenso hasta hoy?. Somos el City.

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