Unai Núñez: culebrón del pasado

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Unas declaraciones de Rafa Alkorta, director deportivo del Athletic, sobre el contrato del central Unai Núñez han vuelto a desatar las críticas de quienes esperan agazapados el momento para cargar con motivos de cierto peso en cuanto los resultados deportivos dejen de ser brillantes. "Tiene contrato (hasta 2023). No tenemos ningún problema con él. Estamos encantados con él {...} Tiene una cláusula de 30 millones y para ser un central es mucho. Eso se paga por otros centrales. De momento, al nuestro lo tenemos nosotros". El club y el jugador negocian en un mar de supuestas informaciones que pretenden meter más presión a Ibaigane, favoreciendo la estrategia de un futbolista con años de contrato por delante. Vuelve a asomar el viejo fantasma de las cláusulas al calor de una afirmación "eso se paga por otros centrales" que bien pudiera denotar tanto un exceso de confianza como cierta despreocupación con el caso. Quien sabe si como una fórmula, desafortunadamente pública, de mantener una posición regia en plenas negociaciones. Aquellos que jaleaban al presidente de turno cuando se mostraba altanero y pelín soberbio a la hora de encarar unas cuantas negociaciones, ahora se ofenden, su piel tornó a muy fina. No les convence el nuevo formato: ruedas de prensa y entrevistas en prensa. Añoran el silencio y el hermetismo selectivo.


Resulta que este nuevo brote de culebrones económicos en la plantilla rojiblanca continúa acumulando casos en los últimos meses. En Julio renovaba Yeray, aumentando su cláusula a más del doble (70 millones). ¿Qué afirmó Alkorta en aquella rueda de prensa?: "no tengo duda de que equipos fuertes habrán pensado en él y no me extrañaría que hubieran llamado a su puerta". El Atlético de Madrid fue el que sonó con más fuerza poco antes de pescar a Hermoso en el Espanyol. En Agosto renueva Williams, volviendo a incrementar su cláusula (135 millones). ¿Qué reconoció Williams en aquella rueda de prensa?: "el club sabe que en navidades pudo haber una o dos ofertas de salir". Y después el United. Algo parece haber cambiado en la "fidelidad" de algunos futbolistas a la hora de negociar con su Athletic del alma, más allá de mantener sus cláusulas en cada contrato para no cerrarse puertas, tal y como reconoció Williams. Antaño se ponderaba la madurez y el compromiso de quienes ni tan siquiera escuchaban ofertas porque sólo querían quedarse en Bilbao. Y se criticaba hasta la extenuación a aquel representante que negociase en Ibaigane con otras ofertas bajo la manga. Eran pésimas influencias para los futbolistas, sólo querían el beneficio económico mareando al personal. Desde las elecciones de Diciembre, todo aquel planteamiento desapareció. Todo vuelve a ser responsabilidad de la direción deportiva. ¡Surprise!.


Núñez, Yeray y Williams. ¿Será casualidad tanta coincidencia?. En el caso del central portugalujo la historia viene de lejos, no es para nada reciente. En Octubre del año pasado ya leíamos, con naturalidad y aceptación, supuestos intereses de clubes tan dispares como Barcelona, Real Sociedad o Espanyol. ¿Qué se decía entonces?. Pues que el jugador tenía que ganarse el puesto en el campo convenciendo al entrenador de que debe ser titular. Las cosas han cambiado, el relevo en la dirigencia del club hizo cambiar el guión de los nuevos enfurruñados. ¿Por qué aparecen tantos rumores de mercado entorno a estos tres jugadores?. Al hilo de la renovación multimillonaria de Williams, reflexionábamos en este espacio sobre la ética de presionar con ofertas para mejorar el salario en contraposición a la arcadia feliz urrutiana. La respuesta es bien sencilla, hay un representante que no deja de moverles por Europa con el supuesto consentimiento de sus representados. El mismo que "acercó" al malí Youssouf Diarra al fútbol navarro como paso previo para ser susceptible del Athletic. ¿Cuál es la obligación de un representante de futbolistas, ganar mucho dinero o cumplir con la voluntad del profesional?. El modus operandi se repite. ¿Por qué ya nadie coloca el foco sobre esta parte del tablero?. ¿Por qué estos jugadores aceptan colocarse en el escaparate con contrato en vigor?. De repente, la salida de un central que se ofrece sistemáticamente a media Europa supondría un drama. Apunten un cuarto nombre con el mismo representante, contrato renovado hace bien poco hasta el 2024 y una cláusula misteriosa firmada con el expresidente: Oihan Sancet. ¿Con cuántos partidos en el primer equipo empezará el baile?.

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