¿Derby?, y tú más

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Hace casi tres décadas, la ETB (televisión pública vasca) de entonces popularizó aquel programa llamado "el derby" que amenizaba las noches dominicales con resúmenes de los partidos de Liga, dando alternancia en sus primeros minutos a los equipos vascos. Aquel espacio sin codificar para todos los públicos, no sólo conseguía alterar a zurigorris y txuriurdines cuando su equipo no salía el primero en la escaleta, acusando al Patxi Alonso o al Gorka Reizábal de turno de periodistas de bufanda, sino que contribuyó a desvirtuar el concepto originario de dicho término anglosajón. Es decir, encuentro entre dos equipos de una misma ciudad. Los vascos de Bilbao y Donosti ya tenían su derby, y detrás los de otros territorios cuyos clubes se iban asomando alternativamente a la primera división. El programa no engañaba a nadie y daba todo el protagonismo al derby en singular, al de toda la vida, al de mayor rivalidad histórica en Euskadi. De aquellos barros los lodos de ahora. Mientras algunos tratan de perpetuar un concepto erróneo en su nomenclatura y contradictorio con la incontrovertible realidad social, otros no dejan de aportar su dudoso granito de arena alegando un discutible motivo de pique interprovincial o aquel viejo leit-motiv del "me han contado" o "dicen por ahí que otros". El buenismo se perdió para unos cuantos, en el mejor de los casos, hace mucho. El fútbol siempre supera todo postureo impostado.


En la previa del "clásico vasco" por excelencia, Williams desbarraba sin motivo al ser preguntado si percibía un poco de pesimismo en el entorno Athletic en comparación con la Real y sus fichajes. Su respuesta a una pregunta sin doble intención fue: "no tengo miedo a nadie y menos a la Real. Ellos se ha reforzado bien, pero no tenemos nada que envidiarles. Nosotros jugamos con gente de casa y esa es la envidia que nos pueden tener ellos a nosotros". Como si miedo y pesimismo fueran sinónimos, como si hubiese que encajar con calzador una respuesta premeditada. Según explicaba el delantero bilbaino, le gusta "sacarles de quicio" en el campo y parece que también fuera. Cuestionado al término del partido pidió disculpas, sin desdecirse de la "ofensa". Casi peor. Garitano, en una entrevista concedida en inglés que contradice su supuesta política de hablar sólo en ruedas de prensa, fue más allá todavía: "probablemente sea el partido más importante de la temporada. Porque cuando te enfrentas a tu eterno rival, algunos de nosotros (no es mi caso) sienten odio y, algunos de ellos (no es el caso de mis amigos) sienten odio hacia nosotros". Un partido de hermanamiento y sana rivalidad en el que afirmas que existe odio entre aficiones, y ya de paso sin descartar tampoco a profesionales. ¿Hace cuánto tiempo que se fue esto de las manos?. 


Tal vez sorprenda que Williams y Garitano verbalicen delante de un micrófono sentimientos que sobreviven larvados en el corazón colectivo desde que el fútbol es fútbol, mucho antes de que la televisión autonómica convirtiese en derby lo que nunca podría ser por motivos geográficos. En el "entorno" de la Real porque los tximbos de "el Bilbao" son esos ricachones que vienen a robarnos a nuestros jugadores de la cantera para presumir de que son de Lezama. En el "entorno" del Athletic porque los "giputxis" nos tienen envidia y por eso sus mejores futbolistas fichan por el Athletic, para ganar más dinero y optar a mejores metas deportivas. Hablar del Athletic en cualquier otro territorio de Euskal Herria desata, hace mucho tiempo, la hostilidad de navarros, alaveses y guipuzcoanos. De aficionados asincerados y de dirigentes populistas encantados de hacer precampañas con "cláusulas anti" y declaraciones altisonantes. Sorprende por novedoso y al mismo tiempo entristece que, quienes debieran de calmar aguas y apagar fuegos generacionales, reconozcan odios y envidias. No son más que el fiel reflejo de una indiscutible realidad imposible de ocultar con banderas ni programas de televisión. Los que no gritan "a segunda" te insultan o te escupen. ¿Cuántos aficionados han dejado de viajar a estos "derbys para evitarse muy malos ratos?. Por muy sosos y aburridos que salgan normalmente en el verde, qué necesidad hay de incendiar un partido de fútbol por muy importante que a algunos les parezca. ¿Derby?, ¿qué derby?.  

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