Unai Simón vuelve bajo palos

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Parecía un clamor, sobre todo en ciertos sectores de las redes sociales propensos al linchamiento. Ante la sucesión de críticas y lamentables faltas de respeto a Iago Herrerín y las supuestas preferencias de la anterior dirección deportiva encabezadas en ocasiones por Amorrortu (principal valedor de la vuelta de Herrerín al Athletic tras su paso por el filial colchonero y el Numancia), una aparente mayoría de opinadores trolearon toda la temporada pasada exigiendo la titularidad de Unai Simón. Garitano, después de veinticuatro partidos de Liga confiando en Iago, ha cambiado su apuesta para la portería. ¿Su explicación?: la misma que dio en Diciembre cuando cogió las riendas de un barco a la deriva. Es decir, que tenemos dos grandes porteros y que no va a dar nunca pistas sobre sus alineaciones. Una postura que también incluye la ausencia de explicaciones sobre dicho cambio. El último amistoso, frente a la Roma, ya nos hizo sospechar de que algo se estaba cociendo bajo palos. ¿Por qué cambiar al principio de temporada y no antes?. La teoría más concurrida entiende que mantuvo a Iago por no alterar demasiado el ecosistema de una plantilla al límite manteniendo al guardameta más experimentado disponible. Cabe intuir que no le terminó de convencer Herrerín, por más que el deriotarra asegure todo lo contrario. Nadie cambia lo que cree que le ha funcionado. Es el turno de Simón.


Lo cierto es que la portería rojiblanca se ha venido convirtiendo en sinónimo de disparate permanente. Desde la temporada 2015-16 en la que Iraizoz contaba con la vitola de titular indiscutible en Liga, los bandazos y la ausencia de estabilidad en uno de esos puestos considerados como fundamentales han sido una penosa constante. En la 2016-17, Valverde opta por repartir competiciones entre tres porteros. En las primeras veintiséis jornadas de Liga, Iraizoz juega quince partidos y Kepa once. En el mercado de invierno, habiendo jugado apenas cinco partidos de Europa League, Herrerín se marcha cedido al Leganés. A partir del mes de Marzo toda la confianza del técnico extremeño cae sobre Kepa. La ocurrencia del triportero fracasa y se rompe por absurda. La campaña 2017-18 es toda para Kepa. Aún así, Iago se queda con quince partidos entre la Copa y la Europa League mas ocho de Liga por lesión de Kepa. Iraizoz se marcha al Girona. Durante el pasado verano se suceden los acontecimientos de tal guisa que Unai Simón vuelve sin debutar con el Elche para chupar banquillo durante meses mientras Remiro es castigado. Seis temporadas después y con Kepa en el Chelsea, Herrerín contaba con toda una Liga para demostrar. Es probable que tantos cambios de entrenador en las últimas temporadas tampoco haya ayudado al asentamiento de una de las porterías con más solera del planeta fútbol. ¿A quién le toca la autocrítica en todo esto?. ¿Dónde está ahora?.


Las sensaciones de Simón fueron buenas desde el primer partido. Paradójicamente, entremezclando intervenciones notables con marcadores muy escasos en el inicio de la temporada pasada con Berizzo. Una victoria en siete partidos, encajando gol en todos ellos, no parecía un camino de rosas para un debutante bajo los palos de San Mamés. En apenas un año, Unai ha pasado del Bilbao Athletic en Segunda B a la titularidad en el primer equipo gracias a un cúmulo inverosímil de circunstancias. De hacer las maletas para foguearse porque la competencia era atroz, a colocarse en la "pole" mientras sus teóricos contrincantes se han ido marchando. Quién le iba a decir al portero gasteiztarra las vueltas que provocaría la loca academia de directores de Lezama cuando a su llegada a Elche afirmaba que: "salir (del Athletic) es un modo de progresar y también de crecer personalmente". Ojalá reine la cordura perdida entre discursos populistas que adelantaban debuts por pura conveniencia extradeportiva. Ah!, y también la bonanza deportiva. Ojalá no se consuma muy rápido la paciencia de quienes exigían a Unai para zarandear a Herrerín. A Iraizoz y Herrerín les llegó la oportunidad con unos cuantos años más. Kepa y Remiro corrieron diferentes suertes pero con idéntico final. Afirmaba Garitano que: "cuando apuestas por un portero le tienes que dar un margen, no puedes cambiar de portero todos los días". A ver de cuánto margen estamos hablando. A ver qué hace Herrerín cuando llegue el próximo mercado de invierno. ¿Aceptará la suplencia sin el caramelo europeo o volverá a reclamar protagonismo?. ¿Acabará todo este galimatías algún día y por un buen tiempo?.

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