Resad Babayev: la sonrisa de Azerbaiyán

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El pasado mes de Abril, Edorta Petralanda y Adur Bartra, dos valientes peñistas de "Athletic Karajo" contactaron con Aritz Ranero, un amigo común de una agencia de viajes, para organizar una escapada por Azerbaiyán, Georgia y Armenia. Parte de su aventura la compartieron en sus redes sociales y por eso me puse rápidamente en contacto con ellos. A su llegada al aeropuerto de Bakú (capital azerí) les esperaba un guía de habla hispana y el chófer para acompañarles en su viaje por el país. Para la primera noche en Azerbaiyán, el chófer les propone ir a cenar a un local en el que pondrían el partido entre el Barcelona y la Real Sociedad. Nuestros amigos aceptaron sin dudar. Durante la cena les pregunta de dónde son, los peñistas rojiblancos responden que "de Bilbao". En ese mismo instante el chófer de la expedición saltó: "Athletic". Nuestros intrépidos viajeros quisieron confirmar si se refería al de Madrid o al de Bilbao. Entonces, Resad, nuestro protagonista de la historia, les respondió "el Athletic de Bilbao". A raíz de aquella declaración futbolística, aquel chófer callado y discreto comenzó a mostrar progresivamente, entre cervezas y confidencias, su basto conocimiento no sólo de la historia del Athletic (con un sinfín de datos, alineaciones y jugadores) sino también de la cultura vasca. Nuestros karajotarras habían encontrado sin quererlo a un aficionado del Barcelona que conocía y veneraba la filosofía rojiblanca. Aquel viaje para cuatro días por Azerbaiyán cambió radicalmente para Edorta y Adur desde aquella primera noche de fútbol.


El plan para el día siguiente era más que previsible. El Athletic jugaba en el Bernabéu, así que nada de entretenerse viendo iglesias ni monumentos porque la ocasión parecía pintiparada. En la fotografía que nos han cedido los peñistas, de Resad brindando con ellos, se observa justo detrás una de las televisiones del local con la emisión en directo del partido de los leones en Madrid. Los peñistas no dudaron en regalarle la bufanda de la peña que llevaron consigo para el viaje y un par de pins. El agradecimiento y la felicidad de aquel hombre impactó especialmente en los dos atónitos turistas rojiblancos. Estaban descubriendo a un perfecto desconocido, tremandamente culto e informado, que trabajaba con turistas como conductor para una agencia de viajes. De poco importaban el "inglés macarrónico" y el objetivo inicial de aquel viaje. El Athletic había cambiado y mejorado toda expectativa. El guía pasó a un inesperado segundo plano mientras el fútbol y el Athletic ocupaban las conversaciones con Resad, sentados cómodamente frente al televisor. Terminó el partido y perdió el Athletic. "Resad se cabreó más que nosotros por la derrota". Fue el único momento del viaje en el que desapareció su sonrisa permanente. La Liga se ve de forma íntegra y totalmente gratuita en Azerbaiyán, al igual que otros deportes. Así que, cada vez que el trabajo se lo permite, Resad no falta a la cita para ver al Athletic. Ahora con bufanda nueva y con nuevos amigos en Bilbao.


Hablando durante horas con Edorta Petralanda -uno de los expedicionarios de la Peña Karajo- a su vuelta del viaje, me contaba hasta qué punto les había impactado Resad. "Nos hizo sentir como en casa, de los cuatro días por Azerbaiyán me quedo con Resad", afirmaba todavía emocionado. Entre las muchas anécdotas, me contaba que nuestro protagonista veía a Aduriz como un ídolo al nivel de Messi. Tanto que se sorprendía al escuchar, de boca de los dos peñistas, que la afición del Athletic podía encontrarse con el propio Aduriz por la calle, pararse, saludarle y hacerse una foto. Los sentimientos de gratitud, amabilidad y confraternización iban creciendo para convertir aquel primer viaje en una experiencia que ninguno de sus protagonistas podrán olvidar. El contacto entre la Peña Karajo y Resad no ha hecho más que empezar. Pese a sus enormes dificultades para viajar a Bilbao, Edorta y compañía ya sueñan con una próxima ocasión en que el Athletic vuelva a visitar Bakú o alrededores para reencontrarse con su amigo. De hecho, ya hubo un precedente, cuando aquella Intertoto en la que el Inter Bakú eliminó al Athletic por penaltys y que Resad recordaba perfectamente. La despedida en la frontera con Georgia fue especialmente emotiva, hasta hubo alguna lagrimilla de por medio. Con siete horas de viaje por delante de vuelta a casa transitando por carreteras en pésimo estado, Resad esperó a que sus nuevos amigos de Bilbao cruzaran la frontera sin problemas con la promesa de que aquel viaje turístico sólo haya sido un primer contacto entre athleticzales. Gracias a Karajo por compartir esta historia, gracias a Resad por demostrar que el Athletic y el fútbol pueden unir a la gente de buen corazón. ¡Səni stik tir! (seguro que ellos me entienden).

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