Julen García: "soy socio del Athletic. Fue un regalo de mis aitas para toda la vida"

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Dando una "vuelta" por las redes sociales me encontré a un athleticzale, con la camiseta rojiblanca, compartiendo fotografía con otro de la Real Sociedad. Dos amigos en Dubái. Julen García, nuestro protagonista, lleva seis años en la capital de unos de los siete emiratos a donde emigró por trabajo. Habituado a la vida allí, me cuenta que la necesidad del coche para todo condiciona el día a día "incluso para salir a tomar algo como hacía en Bilbao". El fútbol también es el deporte rey por aquellas latitudes, entre otras razones porque "el 80% de los residentes somos expatriados y la mayoría de países de gran tradición futbolera". En Dubái proliferan los "sports bar", locales donde una colección de pantallas gigantes emiten a diario fútbol de la Liga y sobre todo de la Premier. Pese a la "obsesión por el Madrid y el Barsa", Julen y su pequeño grupo de amigos euskaldunes bromean con montar una Euskal Etxea o una "Pintxo Etxe". Así empiezan muchas historias, no descartemos nada si hablamos de vascos y athleticzales. Julen ve todos los partidos del Athletic, casi siempre en casa, "con la tensión y la pasión que nos caracteriza. Eso nos pasa en Bilbao, Dubái o donde sea", afirma. Pendiente de los horarios, por si los partidos nocturnos entran en conflicto con su horario laboral. 


Es cosa del sentimiento rojiblanco y sobre todo del orgullo: "eso sí que se incrementa en la distancia. Al final te haces embajador y siempre hay gente a la que le cuentas de dónde venimos, nuestra filosofía. Es algo que valoran". Julen aprovecha internet y nuestros programas: "soy seguidor de vuestra web y aprovecho para agradeceros vuestra labor de informar a los que estamos fuera", para estar al día de su Athletic. Es socio desde la temporada 1997-98, cuando sus aitas le hicieron el mejor regalo que podía imaginar. Desde entonces ha vivido anécdotas muy diversas. Como aquel primer partido en el nuevo campo: "yo vivia en Lanzarote, fue contra el celta 1-1, y el partido era a las 9. Mi vuelo llegó a santander a las 8:15, llegué con el partido empezado. Me dio rabia no estar desde el principio, pero bueno, pude estar en ese dia historico. Llegue exclusivamente para ver el partido y regresar a la isla por la mañana porque habia que trabajar ". Y qué decir de la semifinal copera contra el Sevilla: "para toda una generación era la primera vez que veíamos a nuestra Athletic en una final. Fue toda una hazaña, nos dejó marcados para siempre". O de la clasificación para la Champions contra el Zaragoza con el gol de Etxeberria: "algo mágico", así lo recuerda. Su sueño lo tiene muy claro, ganar una Copa. 


Pero, no sólo en Dubái ha experimentado Julen la dimensión del Athletic. "en Brisbane (Australia), hablando casualmente con un tipo, al preguntarme de dónde era le dije que de Bilbao, -una manía innata que tengo y que me sale de dentro, sin pensar-. Esta persona había estado, con su mujer y sus hijos, un mes de verano en Elantxobe. Se habia empapado de nuestra cultura, tradiciones y, cómo no, de nuestra pasion por el Athletic. Me quedé impactado al escucharle. Tanto que tenía un llavero rojiblanco con el escudo y no dude en regalárselo. Su cara de satisfacion, de alegría, fue de las que te dejan marcado y recuerdas para siempre". Julen es peñista de la "Label Athletic gu gara" con la que se comunica por mensajes, "si no puedo tomar potes allí, siempre nos queda el móvil ", y aprovecha para mandar un saludo a dos "fieles seguidores" del Athletic que ya no viven en Dubái (Fernando Boix e Itsaso Bilbao). Tiene noticias de otros athleticzales por el emirato aunque todavía no los conoce, y no ve descabellada la idea de montar peña rojiblanca (en Dubái) "si con ello se consiguiera un punto de encuentro". No se ve de fundador, por tiempo y logística, pero se presta voluntario para colaborar. Quién le iba a decir a nuestro protagonista, cuando sus aitas le regalaron el carnet de socio, que se convertiría en embajador rojiblanco a tantos miles de kilómetros. Así que, Julen, no te vayas mucho más lejos por si hay que venirse a celebrar un título con potes, pintxos y lo que haga falta. Todo será poco para un residente en los alrededores del botxo.

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