50 años doblando el mapa

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Este Viernes se cumplirá el 50º aniversario de aquel viaje. Ochenta athleticzales de Bailén, provincia de Jaén, se lanzaban a las carreteras de entonces en dos autobuses para ver a su Athletic en San Mamés por primera vez. El 1 de Marzo de 1969 quedó marcado en la memoria de quienes protagonizaron una de las aventuras más inolvidables de sus vidas, una de esas anécdotas que heredan hijos y nietos por el cariño y la emoción que -todavía hoy intactas- conservan sus relatores. Fue el caso de Antonio. Confiesa que se le pusieron "los pelos de punta" cuando a sus dieciséis años pudo conocer a sus ídolos de entonces. Recuerda con cariño cómo, hablando con el Chopo Iribar, los peñistas le recordaban al mito su grandeza y él les replicaba con humildad y naturalidad que "solamente soy el más alto de los aquí presentes". Antonio presume, como la mayoría de sus paisanos, de que siempre fue del Athletic porque "juega con gente de la tierra". Se emociona recordando "la ilusión que teníamos" de subir a Bilbao. "Me da un subidón...", añade. No todos pudieron apuntarse al viaje. Más de cien peñistas de Bailén recibieron a sus familiares y amigos a la vuelta, convirtiéndose en los primeros notarios de la alegría y el orgullo de aquellos intrépidos expedicionarios. 


El Athletic por encima de todo. En la tertulia del pasado Martes, Manuel (directivo de la peña) nos relataba cómo -apenas dos días antes del viaje- Bailén sufría los levísimos coletazos del terremoto de 7,8 grados Richter que asoló parte de Huelva. Pero nada podía con su sentimiento rojiblanco. Ni siquiera cuando en el viaje de vuelta, en plena sierra madrileña, se quedaban parados en la carretera por una avería en uno de sus autobuses. ¿Qué hicieron?. Tomarse aquel contratiempo con filosofía, disputando un partidillo bajo la nieve con el balón que les había regalado el Athletic en acto oficial. Aquel viaje fue tan mediático que cuando Pepa, paisana del pueblo y aficionada rojiblanca de pro, hizo parada en Vitoria con su familia, de camino al botxo para comprar una muñeca en una tienda, no tuvo ni que pagarla. La gratitud y el reconocimiento de la gente era tal que en Bilbao muchos de los peñistas de Bailén encontraron hospedaje en casas de particulares, de bilbainos orgullosos de compartir mesa y vivencias con rojiblancos de Bailén. "Nos invitaban a todo", recuerdan Antonio y Manuel. A tanto llegó el vínculo que algunos siguen en contacto y mantienen grandes amistades cincuenta años después. Sintieron Bilbao como su casa hace medio siglo y desde entonces vuelven cada año para animar a su Athletic. En Bailén guardan, cual tesoro, aquellos felices recuerdos de aquellos paisanos que hicieron historia con el Athletic y presumen de ello allí donde van.


Aquel primer desplazamiento a Bilbao era su viaje más largo hasta entonces. Doce horas de ida y otras tantas de vuelta. Le pregunto a Antonio por la paliza y no duda un segundo: "lo habría hecho otra vez". Su llegada a Bilbao fue tan especial que la policía les estaba esperando unos ocho kilómetros antes para escoltarles hasta el Ayuntamiento, donde les esperaba el alcalde. Entraron en Bilbao como grandes estrellas del rock con los honores y el afecto de una ciudad acogedora y hospitalaria. En San Mamés vieron ganar a su Athletic por 2-1 frente a la UD. Las Palmas. Allí exhibieron una mítica pancarta que rezaba: "hemos doblado el mapa, sólo para traer un saludo a Bilbao y sus cachorros". El copyright de la genialidad fue de Don Matías, padre de Manuel y fundador de la peña. Su hijo me explica el por qué de aquella expresión. Resulta que, si doblábamos el mapa, Bailén y Bilbao ya no estaban en los extremos, éramos pueblos cercanos. Aquellos locos geniales viajaron doce horas y los hermanaron para siempre. Un peñista fundó un sueño, se le ocurrió doblar un mapa y plantarse en Bilbao con ochenta paisanos para engrandecer la historia y la leyenda del club de sus vidas. Hace pocas semanas volvieron a San Mamés para ver a sus leones frente al Barsa de Messi. Los dos peñistas más jóvenes de la expedición reeditaron, a pie de campo, aquella irrepetible foto con sus ídolos. Su mayores se emocionaban al verles besar el césped antes de pisarlo. Precioso homenaje a aquellos familiares pioneros que lo besaron cincuenta años antes. Gracias Bailén por doblar el mapa. Gracias por ser del Athletic.  

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