Todos con Garitano

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Teniendo en cuenta los prejuicios de quien afirmó públicamente que los observadores externos "no tenemos ni puta idea" de fútbol, qué mejor que analizar el cambio radical propiciado por el cese de Berizzo y la llegada de Garitano con las declaraciones de quienes -supuestamente- estaban a muerte y se abrazaban con uno de los principales artífices del peor descalabro conocido en Bilbao, avalado por la peor racha de resultados. Un día antes de que la gestora despidiese a la gran apuesta de Amorrortu, le preguntaban hasta en dos ocasiones consecutivas a De Marcos si era el momento un "cambio de timón", si hacía falta un "cambio de entrenador" para enderezar la situación de un equipo en descenso. "No tengo ni idea", respondió. En cambio, sí que parecia conocer, sobradamente, el origen de los problemas: "cada situación de barullo acaba en nuestra portería", "hay que olvidar o jugar con el MIEDO". Los análisis de los profesionales siempre arrojan luz, aunque a veces muy discutible. Susaeta resumía la normalización, tras la eliminación copera en Sevilla, con un ambiguo y lacónico: "lo que han cambiado son los resultados". Cosas de pesos pesados. Excepto Markel, muy pocos se resignarán a reconocer el fracaso de apuestas inviables y suicidas y la inminente mejoría desde la serenidad y el rigor defensivo.


Dani García, ya con Garitano en el banquillo rojiblanco, reconocía que "llegó un momento (con Berizzo) en el que el equipo perdió la chispa. Eduardo nos pedía más juego elaborado, Gaizka nos da libertad de juego pero en campo contrario, y no quiere que tomemos demasiados RIESGOS, que en la situación en la que estamos ayuda". Apenas cinco días después, Iago Herrerín se expresaba en similares términos: "ahora intentamos ganar los partidos desde un ORDEN, desde la defensa, no volvernos locos a la hora de apretar. Nos hemos movido por impulsos de apretar arriba e intentar robar el balón en campo contrario. Ahora hay repliegues con orden". Su perspectiva, desde la portería, es contundente: "lo hablé con Unai (Simón). Con Eduardo nos llegaban con mas asiduidad, muchas veces muy claramente. Ahora el equipo está bien plantado y casi no nos tiran a gol. Eso te da TRANQUILIDAD. Para salir de ahí abajo lo importante era cerrar la barrera de los goles". Y ¿qué opinaban los defensas?. Yeray afirmaba la semana pasada que "antes, marcando al hombre, arriesgábamos demasiado para lo que generábamos. Ahora el estilo es más de aguantar y esperar al rival. Estamos más juntos, hay más AYUDAS y no tenemos tanta dificultad para defender como antes". Cuesta creer que, con estos análisis aparentemente unánimes contra la propuesta de un entrenador tozudo y desnortado, la plantilla apostara por su continuidad. Un poco suicida e irresponsable.


Otro de los recién llegados en verano también habló hace pocos días. Según Yuri Berchiche: "el equipo ha agradecido jugar más compacto y no volverse loco. Gaizka ha cambiado pequeños detalles que hacen que el equipo haya crecido mucho. Ya no tenemos la sensación de PELIGRO que antes era continua. Ha conseguido juntarnos atrás, hacernos un bloque sólido". Y añadía: "concedemos muy pocas ocasiones, somos muy solidarios atrás y por eso no hemos perdido ninguno de los seis partidos con Gaizka". Son los propios jugadores del Athletic los que destapan las claves de una propuesta perdedora y trasnochada. Los motivos por los cuales el Celta de Berizzo terminó encajando más de sesenta goles y el Athletic tuvo que despedirle porque se metía peligrosamente en puestos de descenso. El fútbol es algo más que la epifanía de un pseudogurú a punto de jubilarse. Los debates sobre el estilo se resuelven con sensaciones y resultados, justamente los dos principales talones de Aquiles de Berizzo. En cambio, Garitano no solo empieza a dar respuestas con Williams de punta contragolpeador a la "crisis sin Aduriz" que unos cuantos quisieron parchear con Llorente, sino que se ha atrevido a renovar por fin la línea defensiva -sin De Marcos ni Balenziaga- en consonancia con su apuesta por el orden defensivo y el posicionamiento razonable. Se acabaron los abrazos y el postureo. Revisen las palabras escritas en mayúscula. El Athletic está volviendo, poco a poco y antes de lo previsto.

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