El encaje de Ibai

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El fichaje de Ibai por el Athletic reaviva viejos debates. No han tardado en brotar los que aprovechan su retorno para seguir lamiéndose heridas del pasado, utilizando algo supuestamente positivo para seguir atizando. "Algunos que se han ido del Athletic deberían aprender del señorío de Ibai con el Alavés". Si un jugador titular del Athletic, en último año de contrato, decidiese marcharse y el club le permitiese hacerlo en Enero, sin renovar su contrato y negociando el pago de su cláusula por menos de la mitad de su importe, ¿qué dirían los falsos aduladores?. Pues algo parecido a lo que ya se apunta ante una hipotética cesión de Remiro al Huesca. Si a los nuevos rectores rojiblancos se les ocurriese emular el generosísimo gesto del Alavés con Ibai no les quedaría campo para correr. Más a más. Imaginemos que ese titular con Garitano publica el día de su marcha del Athletic un vídeo en el que, grabado con una antelación sospechosa, guarda la camiseta del Athletic en un cajón y mira con orgullo la de otro club, pongamos la del Madrid. ¿Qué dirían los falsos aduladores?. Y no hablemos de los dineros. Si es cierto lo que se cuenta de que vuelve por el doble de lo que cobraba en Vitoria, ¿qué dirían en el caso opuesto?. De pesetero y traidor para arriba. La demagogia y la ignorancia transitan por similares veredas.


Otra derivada será la deportiva. ¿A qué titular quitas para poner a Ibai?. A primera vista cualquiera pensaría en Córdoba, para acomodar al de Santutxu en la izquierda. De entrada, parecería una apuesta injusto, incompatible con la filosofía de cantera condenar al cachorro a la suplencia apenas con cinco partidos de titular en Liga esta temporada. Muy poco tiempo para sacar conclusiones drásticas, lo mismo que dijimos con Unai Simón. Pero no sólo Córdoba podría pagar la cuenta. En la "batalla" entre Muniain y Raúl García podría salir un segundo damnificado para que Ibai jugase en banda de tal forma que sólo uno de los dos indiscutibles ocupase plaza por detrás del punta. Ya intentó Ziganda eso de sentar a vacas sagradas y la historia acabó en una "cama" salvaje. Algunos apuntan a que el Athletic no contrataría a Ibai por unos cuatro kilos para que juegue las segundas partes. Si aceptamos el argumento económico, ¿saldría más "rentable" sentar a quién ya cobra bastante más salario?. El otro elemento de debate se basa en las rotaciones. Aceptable para la competición copera, a tenor de lo manifestado por Garitano la semana pasada, pero insuficiente en minutos aún en el improbable caso de un eventual pase de ronda contra el Sevilla. ¿Alguien cree probable el reparto de 19 partidos de Liga entre Ibai y Raúl García ó Muniain?. Estadísticamente improbable.


Las propuestas de Garitano, hasta la fecha, nos han mostrado un plan con dos puntas y dos jugadores abiertos en banda a pierna natural y otro más contragolpeador y conservador con la pelota que busca la velocidad. A priori parece complicado encajar el perfil de Ibai en ambos planteamientos. Sin duda, su principal aportación pasaría por el balón parado y los disparos desde fuera del área, pero, si toda su aportación pasase por este tipo de acciones tan puntuales, su intrascendencia en muchos encuentros sería relevante. La llegada de Ibai parece una buena opción de mercado aunque defenestrará a alguno de aquellos cachorros (Guruzeta, seguramente) que nos vendieron como "primer equipo con minutos". Y sobre todo supone una gran oportunidad para la reivindicación del jugador, que pasa de ser "cabeza de ratón" en un equipo al alza a "cola de león" en el equipo de su vida y en un momento crítico. El mercado actual del Athletic nos remite cada vez más al pasado, a recuperar -o no- a quienes un día se fueron porque quisieron o porque el club no contaba con ellos aunque tuviesen contrato en vigor. Ibai pasó un calvario en 2015, no fue renovado como otros, Valverde lo defenestró y en verano de 2016 se tuvo que marchar. Ibai fue muy generoso, tanto con el Athletic como con el Alavés, perdonando salarios y rebajándose la ficha. Ojalá tanta generosidad y comprensión fueran bidireccionales, siempre.

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