Game over, Jose Mari

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Amorrortu se va, antes de lo previsto por contrato, tras un " acuerdo amistoso". Quién sabe si no se irá a tratar del enésimo eufemismo de "finiquito". Jose Mari llega del Barakaldo al Athletic, ya como entrenador, de la mano de Lertxundi allá por 1991 para hacerse cargo del Juvenil. En las elecciones del ´94 el candidato Gorordo apuesta por él para el banquillo del primer equipo, pero a última hora cambia y elige al seleccionador ruso Sadyrin tras la fuga de Amorrortu a la candidatura de Arrate como coordinador de Lezama. Siete años después deja el club. Las críticas a su labor en Lezama y unas declaraciones del entonces técnico Jupp Heynckes colman el vaso previsto para su rebose por el nuevo presidente Uría. Su sustituto, Zubizarreta, dura tres años en el cargo. El tiempo justo para que la victoria de Lamíkiz en otro proceso electoral acabase con el exportero tras un "acuerdo amistoso". Catorce años después y los mismos eufemismos. Los nuevos rectores lo consideraron un director deportivo de "alto standing" porque cobraba un kilo al año. Irónico. Su despido lo notó más que nadie su amigo Valverde, ya en la cuerda floja para Lamíkiz. En aquel 2004 Amorrortu entrena al Eibar en Segunda e inmediatamente después dos campañas en la Real Sociedad. Su despido en Zubieta en 2006 engancha con el contrato en la ribera del Manzanares como director de las inferiores del Atlético. 


En verano del 2009 varios medios se hacen eco del interés del presidente García Macua por reclutarle para Lezama tras el follón y el cese de Luis Solar. El Athletic negocia con Amorrortu "los límites" de su cargo como director deportivo, es decir, si dotarle de plenos poderes para hacer y deshacer a su antojo. Había otro candidato, Ziganda, que rehusó la oferta para seguir entrenando. Algo falló en la "negociación" y en Octubre Jose Mari afirma públicamente que "no noté el compromiso de la junta". Dos años después (2011) el Atlético le ofrece un puesto en su parcela internacional, para tenerle lejos, y Jose Mari lo rechaza. Se desvincula del club colchonero a finales de Junio y se presenta con Urrutia apenas una semana después. Algo había hablado y muy avanzado tiempo atrás. Su vuelta supone el "agur" de Irureta. Dos años después Urrutia prepara una "limpia" en Lezama (2013). Ziganda era el elegido para sustituir a Amorrortu en la dirección deportiva. Irónico. Nadie discutiría su inexperiencia en el cargo, mandaba Josu. Algo volvió a fallar. Valverde firma como entrenador catorce días después exigiendo la continuidad de Jose Mari a bordo. Cambio de planes. La bomba estalla dos años después. Elecciones adelantadas y sin urnas, Urrutia único candidato. Limpia pactada en Lezama. Algo vuelve a fallar. Larrazábal y su equipo dimiten en Junio. Se sienten traicionados por su amigo. Amorrortu y su gente continúan, más fuertes que nunca.


Verano del 2015. Urrutia busca sustituto para un director deportivo con el que rompió amarras tras la crisis con Bielsa y las obras de Lezama, pero algo vuelve a fallar, no encuentra a nadie. Amorrortu se presenta como un "recurso" junto con Sevillano (compañero de viaje en Madrid) y su equipo de jóvenes e inexpertos técnicos del centro "Kirolene" del gobierno vasco. Allí era profesor un ex de Lezama (Unai Melgosa) rescindido por discrepancias técnicas. Lezama se toqueteaba hasta el absurdo, críticas las justas. Jose Mari se vuelca contra Ziganda, su coartada era Berizzo. Tanto era su poder y mando que hasta Garitano terminó rebrincándose en el filial. En el verano del 2017 Urrutia rescinde el contrato de la famosa psicóloga, la de los huevos y las tortillas. A Amorrortu ya no le queda ninguno de los suyos en el cortijo. Jose Mari había resistido, resucitando cual Ave Fénix de eventuales finiquitos y temporales suspensiones de funciones. El pasado mes de Noviembre Urrutia anuncia que Jose Mari no continuará, la semana pasada un comunicado para anunciar otro "acuerdo amistoso" que cierre para siempre -jubilación mediante- un idilio de amor y odio que empezó hace casi treinta años. Es el turno de Rafa Alkorta, otro director deportivo que -como Amorrortu, Zubizarreta, Solar y compañía en su día- no goza de un currículum extenso en la materia. Game over, Jose Mari. Se va otro director de "alto standing". Más vale tarde.

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