Vaivenes electorales

|

Whatsapp entradas


Vergüenza ajena y resignación. El postrero y rocambolesco proceso preelectoral en el que el presidente Urrutia decidió sumergir al Athletic, haciéndolo coincidir con una de las situaciones deportivas más preocupantes de su historia, huele a quemado. El despiste de aquellos encargados de cocinarlo, tal vez excesivamente confiados en que bastaba con darle un último golpe de calor para ser servido sin carta previa, conlleva toda esta sucesión de improvisaciones para sonrojo y desasosiego de quien asiste impertérrito y ojiplático. La cascada de noticias y pseudoinformaciones de los últimos días parece confirmar la existencia de dos supuestas precandidaturas: la continuista con Alberto Uribe - Echevarria al frente y la teóricamente alternativa de Aitor Elizegi. Si bien la primera pudiera sufrir el desgaste lógico y merecido de ocho años de gestión, la segunda parte con tres hándicaps de difícil superación: convencer a los partidarios de la continuidad, convencer a quienes ya se han sentido engañados entre dimes y diretes, y convencer a quienes -desde importantes parcelas de poder- han optado sin fisuras por la otra opción. Es decir, que a día de hoy la dicotomía parece resumirse en quedarse con lo malo conocido o abrirse a lo bueno por conocer, por desconocido y poco fiable que sea y parezca de momento. Aunque tal vez esté todo el bakalao vendido y esto no vaya ni de programas ni candidatos.


El candidato continuista, el del aparato, el avalado por la junta cesante, acepta el puesto tras una serie de negativas y renuncias de ilustres compañeros de directiva. Aldazábal y Corres, delfines de Urrutia, abonaron con sus negativas a heredar el sillón de Ibaigane las teorías defensoras de que este Athletic es un muerto. Lo que, sumado a la evidencia del riesgo de avalar casi veinte millones a fondo perdido y bajo la espada de Damocles de perder mucha tela en poco tiempo en caso de presentarse cualquier elemento ajeno a la directiva anterior, reforzaba la urgencia de encontrar sucesor dentro de la directiva saliente. El 15 de Noviembre dimite la junta directiva y todas las miradas apuntan a Javier Aldazábal. En una semana no solamente se confirma la negativa del primer delfín de Urrutia sino que sumamos la más que barruntada de Jose Ángel Corres. Las teorías que proclamaban futuribles se caían de maduras. Ninguno de los reticentes, a la sazón dimisionarios de la gestora, sale a dar explicaciones sobre su retirada, ni siquiera el postulante Jainaga. El contador Uribe no era ni la primera, ni la segunda opción. Se revela como una salida desesperada en un contexto precipitado y desnaturalizado. Enfrente, Elizegi ha confundido al personal en tiempo récord. Empezó amagando: "siempre he estado dispuesto a ayudar", "me lo tienen que pedir muchísimas personas" para desembocar en una suerte de argumentos contradictorios que complican sobremanera sus ya de por sí remotas opciones para ganar unos supuestos comicios. 


El relato ya lo conocen. Elizegi aparece el Miércoles en la portada de "El Correo" con un titular definitivo: " estoy muy ilusionado", "Elizegi, el único socio dispuesto a presentarse". Esa misma tarde anuncia su retirada alegando que "el marco normativo que emana de la actual Ley del Deporte nos impide presentar un proyecto y una candidatura solvente, sólida y que esté a la altura de este club". Una excusa casi tan peregrina como la esgrimida el Viernes para presentarse y volver al "sí" en menos de 24 horas: "Siempre dije que era vital para mí que la gente me pidiera dar un paso al frente y así ha sido. En estas últimas veinticuatro horas se han reunido todas las condiciones necesarias". Con la misma ley del Miércoles, todo apuntaría a aceptación de nuevos avales. Entretanto, Uribe aprovecha la noche del Jueves para anunciar su candidatura a través de una cuenta fantasma en Facebook. Así se despidió Bielsa. ¿El panorama?, inquietante, con aspirantes express que no proyectan ni ilusión ni confianza en una regeneración urgente. En este punto, sólo una intuición y una pregunta. ¿Hay alguien especialmente nervioso en legitimar al próximo presidente con unas elecciones "sui generis"?. Se dice, se cuenta, que algunos de la plancha Elizegi habrían abandonado el barco en vista de una derrota inapelable y que días antes de hacerlo oficial ya se reunían firmas donde siempre para el precandidato continuista. El Athletic seguirá "gobernado" por los de siempre. Todo atado y bien atado. ¡Qué gran idea!, dejarse un fondo de provisión para uno mismo. No fue altruismo, son visionarios.  

EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA