Muniain hace historia

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Febrero de 2016. Hans Joachim Watzke, director general del Borusia Dortmund, adelantaba pocas horas después de la marcha de Gotze al Bayern que, gracias a los títulos conseguidos, "podemos esperar que los jugadores se vinculen al club sin dejar una puerta de escape". El propio futbolista pidió al Bayern, el club que lo había firmado pagando su cláusula, que le pusiera una nueva. La respuesta de Rummenigge fue contundente: “La pidió, pero la rechazamos” . Septiembre de 2017. El entonces presidente Urrutia afirmaba, al calor de los rumores de un pago de cláusula del Madrid por Kepa, que: "la cláusula es una invitación a salir". ¿Cómo fortalecerse frente a los más poderosos?. Las declaraciones de Watzke y Urrutia reconocen el fracaso en un populista intento. Tal y como subrayaba el mayor defensor de las cláusulas "si la pones alta es una grieta más pequeña", pero grieta a fin de cuentas, con Laporte, con Kepa y anteriores. El siguiente paso en la carrera por demostrar más sentimiento de pertenencia lo ha dado Muniain, renovando su contrato sin cláusula y transmitiendo un mensaje en forma de aviso para futuros navegantes: "es una muestra de fidelidad al club". Entonces, a partir de ahora, ¿serán menos fieles aquellos que mantengan el formato de la cláusula en sus contratos?.


La Liga y los fomentadores de perpetuar sus arcaicas cláusulas (hasta hace bien poco el mismo Urrutia) son la excepción en un contexto europeo en el que el futuro contractual lo negocian en frío las partes implicadas. Así ocurre en Francia, Italia y más recientemente en muchos clubes de Alemania. En la Premier League existe el "Transfer request", un documento redactado por el futbolista para pedir formalmente a su club que negocie para que pueda extinguir su contrato. Un tortuoso camino que ha llevado a futbolistas como Bale o Modric a declararse en rebeldía para aumentar la presión. ¿Alguien se imagina eso en el Athletic de forma sistemática?. La eliminación de la cláusula seguiría forzando al jugador a mojarse pidiendo salir, tal y como exigió Urrutia -sólo a sus "galácticos"- desde el minuto uno. El nuevo matiz, en caso de desacuerdo entre Athletic y supuesto comprador, sería la entrada en juego del artículo 16 del Real decreto por el cual será la jurisdicción laboral quien fije la indemnización. ¿Es mejor para los intereses del club fiarlo todo a la interpretación de un juez?. ¿Qué precedente crearía para el Athletic una sentencia "desfavorable"?. Superada la presión social de negarse a renovar por discrepancias con la cláusula, ¿sería el paso obligatorio por los juzgados suficiente impedimento contra el deseo de salir?. La hemeroteca ha retratado a tantos y el futuro es tan incierto que la decisión de Muniain es valiente y pionera a partes iguales.


El nuevo escenario sumado a una eventual cerrazón para abrir negociaciones para la salida de cualquier león nos situaría en un proceso judicial en el que una sucesión de recursos podría neutralizar indefinidamente la carrera del futbolista entre gradas y castigos. Entre otras razones porque nadie podría descartar que la sensibilidad del juez de turno observase como "abusiva" cualquiera de las cantidades en concepto de cláusula que hoy en día se firman en Ibaigane. No olvidemos el precedente con Zubiaurre, cuando la justicia calificó de "abusivos" los 30 kilos fijados por la Real. En aquel caso el jugador fue condenado a pagar cinco millones por rescisión unilateral tras pasar un calvario personal y deportivo irreconducible. El discurso del sentimiento busca un nuevo asidero. La colección de fracasos de Urrutia firmando "grietas" en forma de cláusulas obligaba a mover ficha. ¿Deberían "adecuarse" al nuevo estilo contractual futbolistas, cuerpos técnicos y otros empleados del club?. ¿Quiénes serían los llamados a fortalecer al club?, ¿solamente los que tengan cartel europeo?. Las primeras respuestas no tardarán en llegar, cuando unos cuantos veteranos pasen por Ibaigane para negociar su continuidad en el club. ¿Seguirán el ejemplo?, ¿qué dirán los nuevos puristas en caso contrario?. Por cierto, y aunque resulte grosero hablar de cifras groseras a cambio de cariño, si cobras como el que más aceptarás ser exigido cada semana como al que más, supongo.

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