Ni Herrera ni Llorente

|

Whatsapp entradas


Resulta paradójico que en Octubre, mientras unos cuantos exigen paciencia para ir asentando el proyecto Berizzo diseñado por Amorrortu antes de Ziganda, abramos con naturalidad y desparpajo el mercado de Enero. Resulta paradójico que en Octubre, después de haber finiquitado al único responsable de todos los males y con cinco incorporaciones en plantilla, empecemos a reconocer implícitamente que la mejora suscita unas cuantas dudas. El enésimo y parece que postrero "proyecto Urrutia" es tan bueno que urge de millonarios retoques nada más empezar. Apliquemos la coherencia, mantengamos intacto el orgullo y hagamos frente a las muchas advesidades (deportivas y económicas) de una gestión abonada al despilfarro aplicando la contención y la serenidad. Los mismos que nos iban a devolver a Europa en Julio deben ser los encargados de capear solitos los temporales, los mismos que iban a levantar a un muerto cada año más agonizante hace unas cuantas campañas deben ser los responsables de enmendar sus propios errores. Acudir, una temporada más, con urgencias al mercado invernal sería síntoma de haberse vuelto a equivocar, de necesitar con urgencia remiendos a una revolución que solo quedó en el nombre. Disimulen.


Ánder Herrera. Según algunos, el fichaje del centrocampista bilbaino aportaría ese último pase que ni Muniain, ni Susaeta, ni Raúl García, ni De Marcos saben darle a Williams para que rompa su sequía de dos años en San Mamés. Es decir, que para intentar hacer algún golito más nos gastamos el dineral de la renovación de Iñaki (marque o no marque) hasta 2024 y le sumamos la galáctica ficha de Herrera para que le surta de balones, o tal vez tampoco. Como Ánder no es de Lezama le toleramos aquella rueda de prensa plagada de mentiras mientras sus agentes daban vueltas por Madrid y el United le dejó colgado. Aquella temporada posterior en San Mamés le habría salido muy muy cara si hubiera sido canterano rojiblanco, sopena de cárcel y grada permanente no revisable. Cosas de la filosofía y sus nuevos intérpretes. La ley del embudo. Ahora, ya desde Octubre, no solo debe volver, no solo el Athletic volverá a tirarle la caña con similar anzuelo, sino que le necesitamos para salir de vaya usted a saber qué bache y de qué dimensiones. Fernando Llorente. Más allá de dimes y diretes sociales, hablamos de un futbolista en declive, con otra altísima ficha para una economía rojiblanca sostenida con pinzas para evitar el déficit gracias a la salida del "traidor" Kepa, y sobre todo de un delantero que no ha evolucionado absolutamente nada en lo futbolístico desde que remataba de cabeza con Caparrós. Con la bolsa justita y Lezama a mano, la paciencia con un cachorro. Y, si no, que pague la cuenta el técnico, otra vez. Para eso ya no quedan escrúpulos.


¿Más overbooking en una medular envejecida y vintage?, ¿cuántos volantes ofensivos caben en un once compensado?, ¿qué candidato se expondría electoralmente con Llorente?, ¿así se solucionaría la falta de gol que arrastra el Athletic mucho antes de Berizzo?. ¡Cuántas miserias tapaba Aduriz!. En cuestión de meses hemos pasado de tantear y no fichar a nadie (aunque lo pida el entrenador), a firmar a precio de oro y batir un nuevo récord mundial de futbolistas en la grada más VIP de San Mamés (los pida o no el entrenador). La solución a uno de los muchos problemas de una pésima planificación deportiva durante años no pasa por volver al pasado, como si los que hace siete años brillaban un año con Bielsa fueran a sacarle -con treinta tacos o más- las castañas al alumno Berizzo. El tiempo, el baile de entrenadores (tres en apenas dos años) y los malos resultados van poniendo a cada gestor en su lugar. Si presumimos de cantera, de instalaciones y de cachorros, tiremos de ellos con todas las consecuencias, empezando por Guruzeta. Si la factoría da bien y de todo hagamos "otro Laporte" u "otro Simón" (sin venganzas personales) para apañar el relevo fallido de Aduriz y que corra turno en la lista de meritorios. Ni Herrera ni Llorente. El tortuoso camino a recorrer esta temporada electoral lo deben recorrer hasta el final los elegidos por la dirección deportiva, sin más capotes que el reciente y perenne gasto excesivo y el humo vendido a espuertas desde finales de primavera. Ni Herrera ni Llorente. Cantera, moderación y paciencia. Irónico epitafio.

EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA