Empezaron las sorpresas

|

Whatsapp entradas


Ni las sensaciones. El Athletic de Berizzo continúa en su particular deriva futbolística. Parece que las dos goleadas recibidas en San Mamés contra Villarreal y Real Sociedad han empezado a mermar seriamente la confianza ciega de algunos en una propuesta futbolística discontinua, itinerante e insuficiente en cuanto a puntuación. Siete puntos de veintiuno, diez goles encajados en cinco partidos en San Mamés. Lejos quedan en la retórica popular las sensaciones supuestamente positivas por los empates frente a Barcelona y Madrid (los de Lopetegui acaban de perder en Moscú y Vitoria sin hacer un solo gol en cuatro partidos). El Athletic de los carrerones y las marcas individuales apenas suma empates a domicilio mientras que su otra versión, la de los partidos de casa, sigue cayendo en barrena convirtiendo el feudo inexpugnable en un problema de curioso calibre. La mentira del fútbol protagonista se va destapando partido a partido. Las contradicciones de Berizzo traspasan la frontera de lo estrictamente futbolístico para invadir terrenos tan farragosos como el de las valoraciones arbitrales en público. La acumulación de malos resultados van descubriendo al mismo Berizzo que, sin hablar nunca de los árbitros, fue denunciado por el comité por unas declaraciones ofensivas contra Sánchez Martínez cuando entrenaba en Vigo. Ahora es el Var y las tarjetas amarillas; antes la expulsión de Susaeta, el rival, la falta de gol ... un imparable suma y sigue de excusas.


Mucho se habla y se escribe de la falta de gol. Un problema arrastrado en el tiempo que vimos en su máximo esplendor la temporada pasada. Nótese que la única cara nueva, este verano, en la delantera rojiblanca es un tal Guruzeta al que la grada de San Mamés poco ayuda en su formación. Ziganda intentó equilibrar la deficiencia. En los diecinueve partidos de Liga disputados en San Mamés su Athletic solo encajó más de un gol en cuatro encuentros: 1-2 Atlético (jornada 5ª), 0-2 Barcelona (jornada 10ª); y al final de la temporada: 2-3 Deportivo (jornada 32ª) y 1-3 Levante (jornada 34ª). A día de hoy, el Athletic de Berizzo ha encajado más de un gol en tres de los cinco disputados. En los quince restantes de la pasada campaña: uno o ningún gol en contra. Es decir, compensar la falta de gol en tu plantilla reduciendo al máximo la actual sangría de goles recibidos. El clásico ejemplo de la manta que, no solucionaba el problema del todo, pero sí te permitía ir sumando más puntos de los recolectados hasta la fecha. En este sentido, la crítica fundamental de entonces (más allá de una posesión infructuosa como con Berizzo a día de hoy) se basaba en el cúmulo de empates como local: un total de ocho (cuatro empates a cero y otros cuatro a uno). El triunfo -sin victorias- del fútbol sin balón tampoco eclipsa el desastre que este Athletic provoca cada vez que le toca mandar y proponer. ¿Los más expuestos?, coinciden con los más tarjeteados: los de la retaguardia, último ejemplo frente a la Real. Mezcla de impotencia y ausencia de coberturas.


Los que no se esperaban nada de esto, los que se muestran repentinamente preocupados ante la reincipiente dimensión del verdadero problema, los que prefirieron ignorarlo con tal de contribuir al linchamiento de un entrenador, aquellos son los que (ahora sí y antes no) piden tiempo y paciencia mientras se llevan (en público y en privado) las manos a la cabeza reconociendo que su fe en la propuesta protagonista de Amorrortu se tambalea. Ahora resulta (según algunos) que son los futbolistas los responsables, los que creyendo supuestamente al cien por cien en los dictados de su entrenador no son capaces de representarlos en San Mamés. ¡Cómo cambian las tornas!. ¡Y con un punto menos que hace un año!. El Athletic sigue sin jugar a nada, ni cambiando de entrenador, ni fichando a dos titulares, un suplente y uno más para la grada más VIP de San Mamés. Berizzo se convierte una vez más en el cazador cazado. Parece conocer el veneno para crear problemas -sin victorias- fuera de casa, pero no tiene antídoto en casa contra su propia medicina. El que nos vendieron, uno genérico basado en la posesión, la pelota y mandar en los partidos ha debido quedar descatalogado, o tal vez retenido por las autoridades futbolísticas a la espera de nuevas indicaciones. Ante semejante escenario la respuesta del toto coincide con la de sus predecesores cuando vinieron recurrentemente mal dadas, insistir en la misma idea tratando de limar los daños conocidos. Antaño lo catalogábamos de terquedad y falta de autocrítica. Por ahora empezaron las sorpresas. O no...

EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA