Los del "plan B"

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Lo apuntaba Berizzo al inicio de la pretemporada: " es evidente que hay que reflexionar sobre la plantilla, pero no creo que necesita de muchas salidas porque es muy difícil encontrar llegadas", y también un día antes del cierre del mercado veraniego: "cuento con todo el mundo, a no ser que alguno lo decida. Somos lo que somos y así seguiremos. Puede haber movimientos, pero no por mi parte". El técnico argentino dejó claro desde el principio que gustaba de disponer de una plantilla amplia, pero la realidad de un Athletic sin competición entre semana relega a una nueva situación a futbolistas acostumbrados a convocatorias y titularidades durante muchos años. "Los del plan B" han cambiado, ahora se han convertido en un grupo mucho más heterogeneo en el que encontramos nuevos perfiles. La llegada de cinco caras nuevas, sumadas a la irrupción de algunos cachorros del filial, han revolucionado un gallinero estancado por la inacción de una dirección deportiva silente y desocupada. La destitución de Ziganda parece haber despejado unas cuantas incógnitas que parecían tabú, la última oleada de renovaciones reincide en un problema estratégico que no debe ampararse en la filosofía y el reducido mercado. Para seguir a bordo hay que rendir y ganarse el dorsal. Hace tiempo que no ocurre.


El grupo de "los del plan B" se nutre principalmente de un subgrupo de hasta seis treintañeros formado por Beñat, San José (29 años), Mikel Rico, Balenziaga, Etxeita e Iturraspe. Sus contratos expiran esta temporada o la que viene, pero sus onerosas fichas complican sobremanera tanto la rescisión como la cesión. Es un lujo asiático poblar la grada más vip de San Mamés con veteranos que cobran mucho y aportan más bien poco porque apenas entran en los planes de Berizzo. Se trata de una situación novedosa, disipada por el acomodo de cuatro años de valverdismo y la sucesión de tres entrenadores durante tres campañas. ¿Por qué el Athletic rescinde futbolistas o los cede sin sacar el más mínimo rendimiento económico?. Es evidente que ni el Huesca podía hacerse cargo ni de la ficha de Etxeita ni de la de Mikel Rico, ni el Valladolid de la de Balenziaga, ni el Leganés de las que cobran Sabin Merino o Mikel Vesga. Pero ¿por qué regalarlos?, ¿para que salgan más rápido?. Berizzo afirma contar con todos, que aquellos que salen cedidos lo hacen por decisión propia. Es raro. Si cuentas con Merino ¿por qué dejarle salir?. No ocurrió así en años anteriores. De la misma forma que debiéramos exigir profesionalidad en otros ámbitos, aparcando la demagogia del sentimiento, sería recomendable dejar de confundir la ambición de quedarse para ganarse un puesto inviable con la ambición de salir para volver a jugar. ¿Debe el Athletic soportar estas pesadas cargas?, ¿por qué se le acumulan?.


Lo cierto es que la filosofía de cesiones es diversa y bastante improductiva por regla general. Empezando por unos cuantos de los que ascendieron al Bilbao Athletic y acabando por los casos de Kepa y Remiro. Algo debe cambiar en el Athletic para que toque a sun fin la sensación de abandono e incertidumbre de muchos canteranos. En muchas ocasiones se perciben las cesiones como una improvisación provocada por el marrón de tener que colocar descartes, tal vez por eso fracasen casi siempre, se devalúe al futbolista y se corte en parte su progresión y aprendizaje. O cedemos a jóvenes porteros para foguearlos y que vuelvan al primer equipo, o a cachorros para que busquen minutos donde no los tendrán, o a veteranos para que terminen sus contratos lejos de Lezama. Eso sí, casi siempre haciéndose cargo el Athletic de sus fichas al completo. ¿Compensa?. Mientras algunos le cuelgan medallas a Berizzo por "atreverse", otros siguen sin reflexionar acerca de la rentabilidad y el provecho de poner a tantos cachorros y leones en el mercado ni tan siquiera a precio de saldo. ¿Acaso de repente solo sale (cedido) el que quiera?, ¿qué opina la dirección deportiva?. El mensaje de "haga usted lo que quiera" podría transmitir cierto desapego, como si la grada fuera el mal menor de un cúmulo de situaciones irreconducibles futbolísticamente. Se esperaban cambios, revoluciones en la plantilla. ¿La realidad?, han salido cedidos Etxeita, Vesga y Merino. El resto, los veteranos sin minutos, a la grada. ¡Qué fácil es y qué caro resulta renovar en este Athletic!. Entre tanta operación retorno discutible ¿para cuándo un plan renove que aligere nóminas galácticas (antes del finiquito), revitalice la competencia y acabe con los planes de pensión?.

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