Remiro se la carga

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Una nueva injerencia del sanedrín rojiblanco vuelve a castigar la discrepancia y el derecho a negociar de otro león, de Lezama y del Athletic. Con este presidente, aquel que no pase por el aro económico-sentimental sufre las consecuencias deportivas. En su día, al inicio de legislatura, fue Bielsa quien justificó las vendettas alegando que algunos profesionales "no estaban psicológicamente aptos". Un supuesto estado emocional incompatible con su profesión que desapareció en cuanto el equipo -coqueteando seriamente con el descenso hasta el final- necesitó de los goles de uno de los "traidores". La masa favorable ha sustituido la pancarta por la red social para descargar toda su rabia y frustración acumuladas tras el fracaso de la cláusula de Kepa. Remiro está pagando aquellos platos rotos. Ahora es Berizzo quien trata de defender una decisión, impuesta "desde arriba" a un cuerpo técnico supuestamente profesional e independiente que confiaba ciegamente en el portero navarro para la titularidad, basándose en el pueril y bizantino argumento de que "el club está por encima de todos". Pero, como declamaba el propio Urrutia hace no mucho cuando un periodista le preguntaba por alguna decisión del club, "¿quién es el club?". O el club es de todos porque somos una "tribu africana que actúa como una familia" (entendemos que unida), o el club es sujeto pasivo de los intereses de quien adelanta unas elecciones para no arriesgarse a perderlas.


De lo que se ha ido publicando y opinando, mayoritariamente sin el más mínimo interés en contrastar y achacando a una agencia de representación la responsabilidad de un profesional al que no representa, se concluye que Remiro es un desagradecido porque ha rechazado un ofertón del presidente Urrutia, máximo responsable del "famoso club" sostenido por la malvada tele y el esfuerzo de los -hace ocho años- olvidados socios. Según informaciones publicadas en El Correo y el Mundo deportivo, la última oferta rechazada (con Kepa ya en el Chelsea, es decir muy muy tarde) era de un millón fijo de ficha y 60 de cláusula. Si jugaba una serie de partidos de titular podría acercarse a los dos millones de salario anual, eso sí con una cláusula de 80. La segunda más alta de la plantilla por detrás de Williams. Si Remiro no ha debutado y por ello no está en el derecho de cobrar más de un millón o dos, ¿por qué el Athletic le coloca tanta cláusula?. El desequilibrio es inaceptable, con Remiro y con cualquier otro profesional. Kepa acabó renovando con cláusula de 80 pero con una ficha acorde. Éste y no otro es el debate. Pongamos algunos ejemplos de cláusulas de veteranos leones en activo con muchas temporadas en sus botas: De Marcos (40 kilos), San José (40), Susaeta (45), Muniain (45), Iturraspe (45), Beñat (50). ¿Por qué tanta diferencia con la de Remiro "el inexperto"?. Por cierto, que cuatro de estos seis pesos pesados también son libres el próximo 1 de Enero. Todo en orden, sienten los colores. Ellos sí, otros no.


Si ya de por sí es muy grave "gil y gilizar" el Athletic con un presidente entrometido en decisiones técnicas cada vez que se le atraganta otra renovación, no lo es menos la enésima utilización pública de un proceso de negociación supuestamente privado, así como la de un joven portero -Unai Simón- sobre cuya espalda pesa mucha más resposanbilidad de la recomendable, más a más cuando hace unos días estaba cedido en Alicante y necesitaba foguearse porque la portería del primer equipo le venía lógicamente grande. Renuevas a Herrerín, renuevas a Kepa, y esperas que Remiro acepte que ya no tiene sitio después de dos cesiones y meses sin llamada desde Ibaigane. Con el cambio de escenario exiges que tu nuevo portero titular, al que la masa enfervorecida vitoreaba como el mejor de los mejores cuando Kepa y el Chelsea, no solo acepte una cláusula totalmente desproporcionada (continuando con tu política ineficaz rebatida con cuatro clausulazos) sino que cobre mucho menos que aquellos cuyas cláusulas apenas superan la mitad de la que tendría Remiro -sí o sí- al final del supuesto contrato. La masa, linchadora y palmera del que manda, ensalza a unos para atizar a otros. Se felicita de tener a Remiro para "devolvérsela" a Kepa, y ahora lo mismo contra Remiro y a favor del cuarto titular de la portería en apenas un verano. La portería sigue destapando la falta de previsión y planificación deportiva. El castigo postpataleta y el presidencialismo como únicas respuestas a una política de "fidelización" con el proyecto absolutamente superada. Gure estiloa. Ya queda menos.

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