Orgullo y prejuicio

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Dos eran las condiciones impuestas por el presidente Urrutia para que, aquellos que quisieran abandonar el club sin acuerdo de finiquito previo, se retratasen ante la afición eximiendo de responsabilidad al mandamás de la institución rojiblanca: abonar su cláusula en la sede de la Liga y decir públicamente que quieren marcharse del Athletic. Pues bien, no solamente el Athletic despide con el mismo comunicado a Kepa y Laporte -esbozando una asimilación ciertamente incongruente con el discurso oficial- sino que acepta la salida del portero sin objeción ni harakiri mediático. El mensaje sigue perdiendo eficacia. Aquel discurso del sentimiento, del amor a unos colores o a un país, ha confundido gravemente "estar" orgulloso de pertenecer con "ser" demasiado orgulloso contra los que discrepen de la línea dominante. La gasolina al fuego ha impregnado a quienes solo insultan y vejan, a los que criticaron a Kepa cuando el Madrid y quedaron frustrados en el intento con su renovación. Le seguían esperando. El problema continúa en las formas. En las de quienes deciden probar en otras ligas sin despedirse más allá de un frío texto diseñado por otros y las de quien nunca se planteó comparecer con su director deportivo y el jugador en cuestión para responder preguntas, dar la cara, templar gaitas, y escenificar una salida amable de puertas para dentro y hacia el exterior, donde observan atentamente los futuros hipotéticos refuerzos que nunca quieren venir. ¿Por qué?. En la caseta también lo saben.


Urge una reflexión que deberán acometer nuevos actores. ¿Por qué los jugadores con mayor proyección internacional siguen abandonando el barco rojiblanco?. El presidente debería escuchar todas las opiniones de Lezama sin finiquitarlas, y no solo a las que le dicen amén a todo. A Kepa se le renovó con una cláusula de 80 kilos para que no se marchase, una gestión que pocos dudaron en catalogar como éxito de Urrutia. Otra cláusula, más elevada que ninguna, pagada a tocateja por un actor inesperado. Si renovar al portero fue un puntazo del club, que paguen y se lo lleven no puede ser lo mismo, por mucho dinero que dejen en las arcas. Si no eres vendedor y quieres "fidelizar", el cuarto clausulazo es otro fracaso en tu mensaje, otro "golpe en la línea de flotación". La política de cláusulas sigue fallando. Su finalidad, la única y principal, que se queden los mejores, sigue sin cumplirse. Ni con 36, ni 40, ni 65, ni 80. Da igual que sean formados en Lezama o en Tajonar. Jugadores top con caché internacional se siguen marchando. Con el orgullo y el reproche siempre acabamos en el mismo callejón sin salida. El Athletic debe entender el nuevo contexto, y el aficionado también. Si aprobamos presupuestos -basados en un altísimo porcentaje en el dinero de las teles-, ¿con qué derecho nos quejamos de sus horarios?. Si presumimos de caja (221 kilos con cuatro cláusulas), ¿qué nos diferencia de un club vendedor?. Si renovamos con el único compromiso de una claúsula, ¿por qué cargar contra quien la ejecuta cumpliendo lo pactado?. Ya lo dijo Urrutia cuando Ziganda: "los contratos no dan garantías". Y mucho ojo con las generaciones venideras, con representantes y ambiciones extramuros desde la adolescencia.


ADN. El Athletic forma, y eso cuesta años y dinero. De la misma forma que va dejando por el camino a otros muchos. Son apuestas arriesgadas y subjetivas pero no por ello eternas e indefinidas, pero para ambas partes. El Athletic renovó a Kepa como al mejor, con la cláusula y la ficha más alta de su plantilla. Dejemos de compararle con Herrerín o Remiro. Dos buenos porteros que no necesitan de más presión y que, hasta la semana pasada, querían (volver a) marcharse porque no querían ser suplentes. Decisión tan profesional y respetable como las demás. Hemos pasado -en cuestión de días- de tres porteros a uno para empezar la Liga. ¿Previsión?. Llueve sobre mojado bajo palos, hagan memoria. Remiro, el ahora titular, queda libre en Enero y su negociación también colea, hace mucho. Renuevas a Herrerín (2021) por las prisas de Kepa y el Madrid, y ahora te expones -con Remiro- a otra claudicación inflaccionando (ahora que es titular en el primer equipo) tu propio producto. Curioso. Iago no gustaba a casi nadie ,estaba bien cedido en Leganés. Ahora es hasta mejor que Kepa. Argumentario de talibanes. El de la frustración por una política equivocada del "conmigo o contra mi". Que se vaya, que no vuelva, los tenemos mejores (fomentando la incompetencia sin competencia). Curioso. Algunos siguen pidiendo la vuelta de Herrera, no les ofendieron sus mentiras negando lo del United. ¿Doble rasero?. ¿Por qué?. ¿En qué somos diferentes exáctamente y con quién?. El orgullo debilita, por mucho recambio improvisado de Lezama. Si somos ricos y saneados, ¿por qué tanto desengaño y tantos reveses con el mercado?.

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