Berchiche, el inminente

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Dando por factible el hecho de que la publicación de estas líneas coincida -a lo largo de la semana- con la confirmación oficial del fichaje de Berchiche por el Athletic, merece un comentario la evolución periodística de las negociaciones desde mediados de Abril. El exjugador de la cantera rojiblanca empezaba a sonar con mayor intensidad inmerso de rondón en una corta nómina de futuribles en la que aparecían Ánder Herrera y Mikel Merino como principales protagonistas. La historia no tardó mucho en evolucionar al calor de las informaciones que aseguraban -desde París- el interés del PSG en deshacerse del lateral a raíz de un cambio en su banquillo tras otro fracaso en Champions. La llegada de Tuchel abría las puertas para un Berchiche que, pese a haber sido titular en unos cuantos partidos con Emery, se veía forzado a cambiar de aires tras haber cumplido tan solo la primera de las cinco temporadas que firmó. Un plan truncado por la competencia y el mercado global con los que nunca tendrá que luchar en Bilbao. A partir de ahí al Athletic le tocaba luchar con clubes más poderosos y ofertar un cantidad suficientemente atractiva para que el jeque lo dejase salir rumbo a la capital bizkaina. La cifra rápidamente se situó en el entorno de los veinte millones. Sin especificar nada sobre hipotéticas variables.


Y comenzaron los debates. Que si la edad, que si la cantidad, que si otro contrato nivel top. En Bilbao ya se publicaban los emolumentos de Berchiche al hilo de un supuesto acuerdo con el Athletic. Entorno a los cuatro millones y medio por temporada sin variables que podrían llegar hasta los cinco kilos. Es decir, una inversión asegurada de sesenta kilos: unos cuarenta millones brutos más otros veinte de fichaje (que serán más al parecer). En estas se nos contó que el Athletic y el PSG estaban lejos todavía de llegar a un acuerdo, que seguían negociando. Incluso que había una distancia de hasta ocho millones de euros entre la oferta rojiblanca y el ok parisino. Entonces, hace apenas una semana, empezamos a leer que el fichaje era inminente al tiempo que desde la capital gala nos llegaban informaciones del interés del Atlético en su contratación. Pero lo inminente, cuestión de horas según algunos, no acababa de materializarse en absolutamente nada. Esa obsesión, más bien reciente, de dar primicias sin tener todos los pelos de la burra en la mano. Otros decimos A y en dos días es A. Pues bien, de la noche a la mañana el acuerdo estaba "casi" cerrado en más de veinte, entre veintitrés y veinticinco. ¿Qué había negociado el Athletic entonces?. Según algunos, con la misma información que la mayoría (ninguna), daban por sentado que esos tres o cuatro kilos se pagarán en concepto de variables. Es decir, los ocho kilos se habrían resuelto tan solo con tres en variables. El jeque es tonto, pagó quince y vende por veinte. Y qué decir de quien aseguraba el Viernes literalmente un reconocimiento médico en Bilbao sin que le conste al Athletic. De traca.


¿Y no será que el Athletic ha terminado poniendo más pasta de la inicial para poder fichar a alguien?. Algún día sabremos parte de la verdad porque desde París no tendrán reparo en publicar muchos de los entresijos que situarán a Berchiche como el segundo fichaje más caro de la historia centenaria rojiblanca por detrás del bombazo de Iñigo Martínez. El Athletic ha fichado en unos meses dos defensas por la friolera de más de cincuenta millones de euros, sin contar salarios que nada tendrán que envidiar a los de un equipo Champions. Eso sí, sin Europa, con la consiguiente disminución de ingresos. ¿Tan acusada inflacción es solo cosa del mercado?. Hay quien trata de tranquilizar al personal contando los euros que dejó el City de otro jeque y haciendo la cuenta de la vieja. Tal vez hiciera falta algo más de rigor y cabeza fría para valorar el incremento salvaje del presupuesto del primer equipo entre fichajes a golpe de talonario y renovaciones a precio de oro y a cual más discutible. Una cosa es disponer de dinero fresco en caja por otra salida que apenas cuadra balances, y otra bien distinta que donde antes cobraba uno ahora cobren dos y por mucho más dinero. ¿Qué necesidad hay de incorporar a otro lateral izquierdo?, ¿es suficiente argumento pensar que Ganea ya no lo es y solo va a jugar por dentro? ¿Era otro lateral lo más urgente o se trata de presentar a toda costa ante la afición al único fichaje al que has podido convencer tras fracasar en otras meses negociadoras con centrocampistas?. Y el director deportivo, ¿qué opina de todo esto?.

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