Culebrón Merino

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Es sin duda el nombre de los últimos mercados rojiblancos. El supuestamente reiterado interés del Athletic en hacerse con los servicios de Mikel Merino sigue monopolizando la escueta nómina de fichajes en un verano aparentemente calmado en el entorno de Ibaigane. Visto desde fuera, da la sensación de que la capacidad negociadora y de persuasión de los dirigentes rojiblancos sigue quedando en entredicho, anclados en esa irreductibilidad incompatible con los ritmos de cualquier puja frente a otros clubes. El Athletic lleva tiempo saliendo al ruedo por Merino, pero en su pelea se sumaron desde el principio otros clubes de otras ligas que, sin encarecer excesivamente el producto, obligaron al club bilbaino a un sobreesfuerzo en su oferta, y no solamente en la parcela económica. ¿Cómo convencer a un canterano de otro club de que el Athletic es mejor destino que Inglaterra o Alemania?. Va para tres años, desde que se publicase que el Athletic, en el verano del 2015, ofertase dos millones de euros al Osasuna por el centrocampista navarro. Pero no fue suficiente. El Borussia Dortmund ganó la puja, ofreciendo casi cuatro que se convertirían en cinco con una serie de variables, según reconoció Sabalza, presidente de Osasuna. 


Miguel Merino, su padre y representante, a la sazón íntimo amigo de Ziganda, reconocía en Radio Euskadi: " Cuando el Athletic tiene tan poco margen de maniobra y tanta necesidad de jugadores, extraña que no hayan apostado por Mikel {...} Casi todo el mundo decía que no se explicaba cómo el Athletic no había apostado por él {...} Me comentaron que había una oferta por Mikel muy baja. Vino el Dortmund, nos hizo una oferta más grande y se fue al Dortmund ". Por su parte, el presidente rojillo dijo públicamente que: "El Athletic hizo una oferta de dos millones, pero nos dijo que era para jugar en el filial (que había ascendido a Segunda A), con lo cual ya no hablamos ". Pero el Athletic siguió insistiendo, a su manera, con el jugador decidido a marcharse de Alemania ante su falta de minutos. Urrutia habría ofrecido, el pasado verano, ocho millones más dos en variables pero el Dortmund optó por cederlo una temporada al Newcastle con opción de compra. El penúltimo episodio sucedió durante el pasado mercado de invierno, cuando se publicó en Deia un principio de acuerdo del Athletic con el jugador para las seis próximas temporadas. Nada de eso ocurrió y Benítez optó, apenas tres meses después de la cesión, por activar la opción de compra y quedarse en propiedad al centrocampista navarro para cinco temporadas. Se llegó a publicar que este verano sería la definitiva, que la oferta del Athletic al Newcastle será irrechazable llegando a superar los diez millones rechazados en su día por el Dortmund.


Así, que, llegados a este punto, nos encontramos con un jugador que, sin haber gozado de continuidad en Alemania e Inglaterra, ha ido aumentando su caché y su precio en función de los intereses rentabilizadores de sus diferentes clubes propietarios. Nada nuevo bajo el nuevo sol del fútbol mercado. No hay cláusula, pido lo que me parezca. Pasando de los cinco millones para salir de Osasuna, a los más de siete para recalar en Newcastle, y llegando a los más de diez o doce -al parecer- para salir del club inglés. ¿Por qué siempre llega tarde el Athletic?. La respuesta de unos cuantos a tanta ineficacia es ponerse la venda en los ojos y exigirle al futbolista un amor al Athletic tan incondicional como improbable, obviando de paso la posición de sus respectivos clubes propietarios. Porque no solo se trata de que Merino quisiera venir sino también de que la oferta del Athletic al Newcastle o al Dortmund sea convincente. Demasiadas variables para abordar un fichaje que se le atraganta a Urrutia hace tres veranos. Y ahora, ¿qué?. Lo último publicado es que el Athletic se sale de la puja, no sabemos si por rendición o por estrategia negociadora. Siempre nos quedará Lezama. En ocasiones como esta para tapar, si fuera posible, las discutibles artes negociadoras de quienes siguen volviéndose de las mesas redondas sin refuerzos mínimamente ilusionantes desde Raúl García. Merino es una más en la lista de fiascos, de aproximaciones timoratas e insuficientes. Se echa de menos cierta contundencia, como con Iñigo Martínez. Menos mal que Berizzo no ha pedido a nadie. ¿O sí?. 

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