La encrucijada del playoff

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Tres años después el Athletic vuelve a encontrarse ante la misma encrucijada. Una de esas oportunidades históricas para devolver a su filial a la categoría de plata en donde sus cachorros más rápido aprenden a competir, más experiencia acumulan como profesionales, y cuyo escaparate potencia sobremanera -sin certezas absolutas- el abanico de cesiones para que su confirmación como futuros leones sea una realidad y no otra utopía electoral. El Bilbao Athletic de Garitano y Ferreira opta a repetir el éxito que consiguiera Ziganda. Pero la pregunta que muchos nos hacemos tiene más que ver con la posición del club en el hipotético caso de que volvieran a ascender a Segunda división. A sabiendas del boikot de Amorrortu y compañía a la hora de no debilitar la plantilla que ascendió, menguando en lo posible la promoción de los más destacados al primer equipo, cabe plantearse si interesa a la dirección la consecución de dicho logro. Aseguraba Urrutia hace unos días, hablando del primer equipo, el que gana elecciones, que "hemos elevado el estándar" porque la exigencia de las últimas clasificaciones europeas "nos ha hecho perder la perspectiva a todos". ¿Acaso las brillantes clasificaciones del filial no debieran provocar proporcionalmente un efecto semejante?. Si el "cambio" es verídico, debiera afectar a todos los estamentos del club precisamente para "mejorar y hacer mejores a los jugadores cada día".


En su día, el discurso impuesto que defendía Ziganda pecaba de escasa ambición: " no era el principal objetivo, pero son estímulos importantes, es un premio justo al trabajo y a la progresión". Sin dudar un milisegundo de la ambición y el hambre ganadora del todavía técnico del primer equipo rojiblanco, su discurso dista mucho del que practicaba Garitano días antes de que arrancase la primera eliminatoria del playoff, cuando aseguraba que: "es verdad que los chavales han encontrado premio a una muy buena temporada, pero la mentalidad no tiene que ser de pensar que es un premio, porque si entramos así nos va a faltar el puntito de maldad que hace falta para ganar". Abandonemos la idea de que es incompatible la formación con la exigencia de ganar partidos y eliminatorias para optar siempre a lo máximo, el ascenso. Por eso discrepo de la "recompensa" de la que hablaba Ziganda en su momento. Por eso discrepo de que San Mamés sea otro premio, ni un hándicap insalvable para quienes cualquier día de estos tendrán que defender la zurigorri en ese inmenso estadio, delante de miles de aficionados, y frente a los mejores del planeta fútbol. No los tratemos como a menores de edad, sin apreturas asfixiantes pero desde la exigencia de la ambición, con prudencia pero sin olvidar el carácter competitivo. Garitano lo tiene claro: "si el día de mañana quieres jugar en el primer equipo, tienes que acostumbrarte, mejorar prestaciones, ambientes en los que juegas... para ellos es un escalón más en aprendizaje para estar en el primer equipo el día de mañana".


Esta experiencia, ahora mucho menos piloto, ya se probó hace tres campañas. Brillar en la liga regular, promocionar, disputar eliminatorias en San Mamés, e incluso ascender a Segunda. Ojalá el club tenga muy presentes los errores que cometió en su día y fomente la conexión de la grada con su equipo para que no se vuelvan a repetir debates sobre la asistencia de socios y aficionados. Ojalá el club apueste, llegado el caso, por el fortalecimiento del Bilbao Athletic en Segunda división contando con la promoción de cahorros al primer equipo. Incluso reflexionando sobre la idoneidad de algunas promociones y apostando por su formación en casa, en Segunda y jugando muchos minutos. El Athletic se vuelve a enfrentar a su encrucijada, si conformarse con la ilusión y la formación o aspirar desde la exigencia al profesionalismo y el sostenimiento de ese supuesto nuevo estándar del que hablaba Urrutia. Está muy bien eso de valorar el camino, lo conseguido, pero viviendo del pasado no se mejora. Gracias a aquel ascenso, hoy en día el Athletic tiene a unos cuantos cachorros cedidos en Segunda, con mucha más experiencia y minutos de calidad en sus botas. Pongamos todos, todos los huevos en la misma cesta para que los que esta campaña despuntan y se queden por ahora sin hueco en el primer equipo puedan seguir progresando -subiendo de categoría y no bajando- para optar y cumplir su verdadero sueño. En resumen: "hay que mantener un puntito más esa mentalidad de ganadores que hemos tenido y que nos puede hacer llegar más lejos". La primera en la frente. Toca remontar o a la calle nada más empezar.

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