Cartas marcadas sin comodines

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Ziganda se va. Despedido, "sin comodines", el vestuario -cual banca- vuelve a ganar. El "amigo del presidente", apodo despectivo con el que era conocido entre esa plantilla que -desde el cinismo y la hipocresía- asistió a la rueda de prensa para asegurarse de su cese, será el único que pague los platos rotos de otra pésima gestión deportiva. Consultando la web del club, en el apartado: "información institucional", podemos confirmar que el director deportivo del Athletic es Jose Mari Amorrortu y que el responsable del fútbol base es José Manuel Sevillano. Con el amparo del oráculo propagandístico, cabe preguntarse por qué el director deportivo sigue sin dar la cara en un contexto como este. Tanto que gusta Urrutia de compararse, para reivindicar la diferencia de su Athletic, ¿por qué en otros clubes dimite el director deportivo antes o a la vez que el entrenador cuando no se cumplen objetivos deportivos?, ¿es mejor este supuesto modelo de cobrar sin responsabilidades?. Cesando al entrenador con un año de contrato por delante, ¿en qué se diferencia su política deportiva de las impaciencias del resto?. Argumenta el presidente que el club, gracias a los resultados de algunas de las últimas campañas, "ha elevado el estandar". ¿Eso quiere decir que damos carpetazo al mantra de valorar lo conseguido?, ¿que, a partir de ahora, entrenador que no cumpla objetivos a corto - medio plazo se va a la calle?. Algo habría cambiado al parecer. ¿Será la nueva justicia rojiblanca igual para todos?.


No perdió Ziganda la oportunidad de ajustar algunas cuentas pendientes. Con la prensa para acusarnos de " aprovecharnos de su naturalidad" en algunas manifestaciones, y de "no ser lo justos ni profesionales que debiéramos". Y, con su argumento de la pérdida de comodines, y aun a riesgo de volver a "aprovecharme injustamente" de sus veladas acusaciones, para devolver otra guantada sin mano al director deportivo que le hizo la vida imposible tiempo atrás y que casualmente (o no) verá cumplida en breve su vieja insistencia con Berizzo, y a sus jugadores como parte alicuota de esos comodines perdidos por el camino. En especial los de quienes le desafiaron en unos cuantos vestuarios y promovieron la acentuación de esa "falta de feeling" de la que hablaba el dicharachero Rico. La respuesta del técnico, hablando de "la entereza" y "la madurez" con la que los jugadores escucharon la noticia, confirma la tomadura de pelo de otra puesta en escena lamentable, patrocinada y precocinada por el "gure estiloa". Casi tanto como la última con Valverde de Co-starring, otro amiguito. En todos estos meses tan complicados, en los que nunca planeó la sombra del despido, Urrutia se ha dedicado -según él- a "acompañar" a Ziganda, valorando la supuesta "tranquilidad de no ver a nadie dormido" en Lezama; aunque entiende que es mucho más provechoso para él adelantarse nuevamente a los acontecimientos y evitarse en la última jornada de Liga otro greatest hits de San Mamés recordándole que el público soberano está cansado de sus monsergas. 


Asegura Urrutia que el Athletic " necesita un nuevo aire", "poner nombre a otro entrenador", "conseguir entornos donde el equipo se exija" y un nuevo DT que "venga a Lezama para querer ser mejor cada día y hacer mejores a los jugadores". ¿A todos?, ¿en serio?. ¿Ha comprado de repente el discurso de la exigencia del que renegó durante siete años o huele a tufo electoral?. No parece que con cuatro fichajes de perfil medio y un nuevo entrenador cambien mucho los aires ni los entornos. Más bien podríamos asegurar que unas cuantas renovaciones de inexplicable alta gama y la enésima rendición ante el vestuario cortando la única cabeza compatible con Ibaigane vuelven a remar en la misma errática dirección. Dice Urrutia, tomándonos nuevamente por idiotas, que ahora es el momento de empezar a hablar con Berizzo, seguramente para comunicarle que ha echado a Ziganda y que ya le toca. La misma vacilada que cuando Valverde se despedía de sus amigos y palmeros afirmando no tener nada hecho con el Barsa, o cuando Herrera cuadró el círculo tras el plantón del United. Qué dura es la hemeroteca de tanto bochorno. Es complicado creerse algo de tanto paripé, de tanto recular y volver a acusar al mensajero, de tanto postureo y tanto falso buenismo. Hay que ver, para lo compatibles que -según Urrutia- fueron para su proyecto, las formas tan distintas de abandonar la nave de Bielsa, Valverde y Ziganda. Así que, para no desentonar entre tanto teatrillo institucional me pregunto, ¿habrá otra foto de hermandad en algún restaurante japonés?. ¿Qué opinará el ilustre CM de todo esto?. Amorrortu, director deportivo, dimisión.

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