El feeling del vestuario

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A veces las historias se asemejan. Julio del 2005. Jose Luis Mendilibar debuta como entrenador del Athletic en una eliminatoria de la Intertoto, competición para la que el Athletic se había inscrito con antelación. Vista la plantilla de entonces, las ausencias en las dos convocatorias y los onces titulares que pudo presentar el técnico bizkaino, descritos en la prensa de entonces como "el bisoño equipo", no solo condicionaron la suerte de los leones en Europa sino que sirvieron de presagio de una de esas "camas" que los vestuarios frecuentan contra aquellos entrenadores con personalidad e ideas nuevas. El resumen del técnico de Zaldibar, años después, se concreta en una frase: "había jugadores que no estaban convencidos de lo que proponía". Pues bien, hace unos días comparecía ante los medios Mikel Rico. Una frase de su alocución conecta mucho, demasiado, con lo descrito anteriormente: "hay entrenadores que sacan lo mejor de cada uno y otros (Ziganda) lo intentan y no lo hacen". ¿Conclusiones?. Mendilibar fue cesado tras la décima jornada de Liga porque -según la prensa de entonces- "el presidente cedió a las amenazas de dimisión de varios directivos", Ziganda se mantiene en el cargo pese a su voluntad de dimitir hace meses por deseo expreso de Urrutia.


Aseguraba Mikel Rico que " la responsabilidad nunca puede recaer sólo en una persona", y que "casi ninguno hemos estado a nuestro mejor nivel". Pero se vive muy tranquilo cuando eres consciente de que la cuerda siempre se rompe por el otro extremo, por eso "dentro intentas estar lo más aislado posible, tanto cuando va bien como cuando va mal", y mucho más cómodo, aislado y confortable todavía en el Athletic, con su particular filosofía y su mercado. En este sentido, el centrocampista rojiblanco reconocía que "todos los equipos necesitan reforzarse y si es para mejorar lo que hay habrá que buscarlos". Más de dos años sin incorporaciones de fuera de Lezama pese a las peticiones de Ziganda y anteriores. ¿A cuántos salpica la responsabilidad, Mikel?. ¿Cuántos van a pagar el pato?. Por eso el discurso del vestuario es inverosímil, porque cuesta creerse que "a nivel individual todos nos jugamos algo". Si así fuera, costaría mucho más perdonar la indolencia y el dejarse ir de muchos profesionales durante unas cuantas semanas de esta temporada. Al gran público, devorador de creadores de opinión, le importa bien poco la falsa autocrítica de última hora de aquellos que reconocen que todos fallaron y que "nos ha costado tener ese feeling para mantener la confianza varios jugadores". Todo lo justifican con el dichoso estado de ánimo. Nadie les cobra facturas ni peajes. Siempre salen muy caros.


¿Le han hecho "la cama" también a Ziganda? (tampoco me olvido del segundo año de Bielsa). El de Larrainzar soltaba una perla tras la derrota de Anoeta con dos goles en propia puerta de San José: "tenemos que decidir entre todos intentar hacer buenos partidos". ¿Qué pasa, que unos cuantos jugadores decidieron hace tiempo ni tan siquiera intentarlo?. Es vox populi que dos o tres pesos pesados del vestuario rompieron con Ziganda en la primera vuelta, que han capitaneado desplantes contra el entrenador en Lezama, algunos a la vista de los periodistas allí congregados y del personal del club. Dice Rico que ha sido un problema de "feeling" y de "confianza", el mismo obstáculo con el que topó Mendilibar hace más de diez años. Así que "habrá que buscar refuerzos", ¿eh Mikel?. Airear este vestuario que funciona como una piña también contra aquellos entrenadores que no gozan del respaldo social suficiente para cambiar cosas dentro. ¿Quiénes se bajaron del barco hace meses?, ¿por qué los cabecillas no explican los verdaderos motivos?. ¿Qué intereses le han movido a Urrutia a mantener a su entrenador hasta el final?, ¿acaso le sirve Ziganda de escudo humano frente a las críticas cada vez más mayoritarias contra su gestión deportiva y por eso no aceptó su dimisión hace mucho tiempo, o tal vez todo sea un pulso del vestuario al club con Ziganda como cabeza de turco?. A Mendilibar le sustituyó Clemente, quien nada más llegar pidió una lista de bajas de vacas sagradas (que no le concedieron) y afirmó "quiero salvar al Athletic, pero sólo no podré hacerlo". ¿Quién podrá ahora?, ¿con qué plan?, ¿con alguno que coincida al milímetro con el "feeling" -también conocido como capricho- de los futbolistas?.

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