Urrutia a lo suyo

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Se equivoca Urrutia. En sus últimas apariciones públicas ha decidido resguardarse en lo políticamente correcto, jugando a una ambigüedad con el futuro de su entrenador que le mantenga a salvo de las críticas en su último año de legislatura. El presidente rojiblanco insiste en su mensaje: "no estoy debilitando al entrenador. El tener contrato o no, no garantiza la continuidad. Esto es fútbol y todos sabemos como funciona". El nuevo mensaje resulta contradictorio en boca de quien se afanó durante siete años en hacer respetar tantos y tantos contratos, coma por coma, sin saltarse una cláusula sopena de escarnio público. Su memoria selectiva se remonta al final del bielsismo: "hablo del segundo año de Bielsa por la situación deportiva y de sensaciones. Más allá de los contratos". El cumplimiento del contrato del entrenador y la confianza ilimitada en su proyecto -de puertas para fuera- formaban parte del nuevo paisaje rojiblanco, incluso en los peores momentos de Bielsa y Valverde. Ahora, de repente, ya no: "los contratos hoy en día no te dan garantía, y los entrenadores lo saben". Aún así, insiste en su propia contradicción: "mantenemos una coherencia. El segundo año de Marcelo estábamos peor: con menos puntos, eliminados de la Copa por un segunda B, nos echaron en la fase de grupo de la UEFA e hicimos las cosas cuando creímos que había que hacerlas". 


¿No se acuerda Urrutia de por qué no cesó a Bielsa, forzando a la institución a salvar la categoría a falta de dos jornadas y a una sucesión de declaraciones y actuaciones lamentables?. Entonces el respaldo popular al técnico era incompatible con tomar cartas en una temporada bochornosa. Ponerse en contra a según qué sectores de la masa social era altamente contraproducente a corto y medio plazo sin haber cumplido ni la mitad de mandato. La respuesta sobre el futuro del argentino se centró en despejar balones durante meses con la despedida a San Mamés de final de temporada, y que un largo verano sin comparecencias públicas hiciera -por desgaste amnésico- el resto del trabajo. Hoy, Urrutia se centra exclusivamente en defender lo suyo, su gestión, por encima de sus apuestas personales. Las elecciones asoman, los malos resultados y otro nuevo cambio de tendencia desde el punto de vista deportivo son combatidos con la vista panorámica y la ausencia total de autocrítica personal: "en siete años que llevamos, en cinco hemos estado muy bien y en dos no tanto. Pero si repasamos la historia de este equipo lo raro es tener cinco años buenos de siete". La gestión personal por encima de tus hombres de confianza, es mejor mantenerlos a bordo aunque estén quemados (como con Amorrortu). "Tomaremos las decisiones con responsabilidad". Su responsabilidad es apoyar públicamente -contra viento y marea- a quienes nombró y en quienes confió, mirar por los intereses del club y no por los propios adelantando elecciones a capricho. Si Ziganda esta amortizado lo cesas, pero si lo mantienes debes apoyarlo sin fisuras.


Y sobre el futuro inmediato, ¿qué?. Doble mensaje para volver a incurrir en otra contradicción de su mensaje monocorde y repleto de incongruencias: " cada vez va a ser más difícil mantener esta dinámica de los últimos años. Pero cuando esta dinámica no es posible, la gente también necesita apoyo". ¿Acaso Ziganda, en su peor momento, no necesita del apoyo del club?. Por otra parte, si cada vez va a ser más complicado mantener la dinámica de resultados, ¿qué podemos esperar del próximo entrenador?. Algunos enloquecen haciendo quinielas y pidiendo entrenadores de campanillas, mientras que el presidente del Athletic reconoce que no por mucho renombre en el banquillo se asegura reconducir la nueva tendencia: "sabes que van a llegar momentos duros y difíciles que te hacen madurar. Esto es fútbol, hay altibajos" {...} "Todos firmaríamos los cinco años que hemos vivido". ¿Hemos?. ¿Se acabaron los años de vacas gordas, Josu?. ¿Quién se va a comer un año de transición a ninguna parte para que puedas agotar tu mandato?, ¿a qué precio?. Urrutia ha variado su discurso. Los contratos de repente no valen lo que antes si hablamos de un entrenador con malos resultados y puesto por el presidente. Una cosa es apoyar públicamente a un técnico zarandeado por la masa social desde Junio, y otra cesarlo en plena temporada reconociendo implícitamente otro error de gestión (como con Bielsa). Comparen ambos mensajes: "el entrenador tiene su cuota de responsabilidad y la plantilla también" ... "cuando las cosas van bien es responsabilidad de TODOS y cuando van mal, lo mismo". ¿En qué momento de la autocrítica se cita a sí mismo?.

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