Campanillas de banquillo

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Está el ambiente revuelto en el entorno rojiblanco y no solamente por la situación deportiva de un Athletic tristemente consecuente con los síntomas que venía presentando hace mucho tiempo. A raíz de la primicia con tintes de exclusiva publicada por esta web de la renovación de Kepa por el Athletic, parecen haberse activado los resortes de quienes -inquietos por la inesperada competencia- urgen desde Enero de réplicas noticiosas y bombo mediático. Otro debate, seguramente más periodístico y de consumo interno, sería replantearnos hasta qué punto todo vale con tal de presumir un buen día de que "yo lo dije primero". Así que, como con grandes primicias sobre futbolistas no parece que puedan destacar unos cuantos, toda la atención se centra en adivinar -antes que el resto- el nombre y apellidos del próximo entrenador rojiblanco. Toda vez que el presidente Urrutia decidió que era hora de retirarle su incondicional apoyo a su tercera apuesta para el banquillo rojiblanco con declaraciones ciertamente destempladas, la carrera de la rumorología entretiene más que informa. A tanto llega su engañosa dimensión que ya hay quienes se lanzan a delimitar las próximas elecciones aceptando candidatos y electores al cuarto y último intento del presidente saliente. Cosas de la precampaña.


En la prehistoria de este proceso era Ziganda el destinado por Urrutia para agotar su segunda legislatura. El amigo y paciente profesional, que aceptó durante seis largos años de bielsistas y valverdistas su escalón intermedio en Lezama repleto por cierto de zancadillas y ninguneos, parecía de consenso social como alternativa a cualquier fin de ciclo. Ziganda ocupó el puesto apalabrado antes de las únicas elecciones. Pero el supuesto respaldo del "proyecto Urrutia" se volvió, de la noche a la mañana, inversamente proporcional al respeto popular para con un técnico de la casa. De tal forma que, desde Noviembre, esa mayoría ruidosamente discreta le viene buscando sustituto. Sin duda, el mejor caldo de cultivo para que el presidente se hiciera "un Pilatos" y "donde dijo diga". Su primera alternativa a la alternativa iba a ser Gaizka Garitano, reproduciendo el mismo modus operandi que con Ziganda. Su segunda cara B ha ido perdiendo fuerza y credibilidad al tiempo que el aficionado medio intuía el dudoso recorrido de la ocurrencia de perfil medio-bajo. Así que, supuestamente, los ojos del director deportivo Urrutia se habrían centrado en otro Garitano, Asier, el del Leganés. Otra supuesta alternativa vasca del gusto presidencial, aunque al parecer no de gran consenso entre la junta y acólitos. La misteriosamente oportuna salida al paso del propio Asier, reconociendo contactos para renovar con su "Lega", habrían sepultado el enésimo chisme/intento.


Faltaba por resucitar la teoría del "entrenador de campanillas". Aquella fórmula con la que Josu ganó las elecciones que no pudo adelantar, la del entrenador resultón con el que algunos no quisieran perder los comicios de 2019. Es curioso y decepcionante comprobar quiénes serían los recuperadores de ilusión en un club deportivamente desconcertante, con muchos veteranos en recta final y unos cuantos jóvenes en rompan filas. Así que, abandonadas las bilbainadas tipo Klopp, son dos entrenadores en paro los penúltimos adjudicados a los planes improvisados de Ibaigane. Thomas Tuchel (con recorrido exclusivamente en el fútbol alemán. Despedido del Dortmund) y Eduardo Berizzo (el sueño frustrado de Amorrortu tras Valverde y contra Ziganda. Despedido del Sevilla). ¿Éstos son los de campanillas?. Urrutia lo tenía casi todo previsto, agotando su legislatura con Ziganda y haciendo coincidir su contrato con los tiempos de su adelantado segundo mandato. Pero los resultados y la inquina del aficionado han variado su hoja de ruta. Aceptada, por razonable, la duda de qué entrenador de prestigio firmaría por un año con este Athletic, el penúltimo debate se centra en la conveniencia de imponérselo al que gane las elecciones, renunciando porque sí a buscar otros técnicos para la carrera electoral. Es decir, prolongar la estela urrutiana con él o sin él en Ibaigane. Los que exigen concentración a los futbolistas para cerrar la temporada con decoro insisten en torpedearla con su particular precampaña. Las elecciones ya están aquí, se adelanten las urnas o no.

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