El talonario de Urrutia

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¿Qué fue de aquellos fichajes que pedía Bielsa?, apenas se pudo retornar a Beñat cuando el loco pedía con especial ahinco a otro más rubio y goleador. ¿Qué fue de aquellos fichajes que pedía Valverde?, apenas se pudo fichar a Raúl García después de meses y meses con el presidente Urrutia negándose rotundamente a su incorporación. ¿Qué fue de aquellos fichajes que pidió Ziganda?, en el caso de Mikel Merino pasamos de negociar a la baja y dejar correr el falso rumor de que el futbolista no quería venir sin renunciar a condiciones leoninas, a empezar a echar la casa por la ventana frente a la negativa de Benítez. Como si desde su salida del Osasuna no contase. Si descontamos a los cachorros que han ido subiendo del Bilbao Athletic y a aquellos que lo fueron y han retornado al Athletic después de un tiempo pasando "frío" lejos de Lezama, en 2453 días con Urrutia de presidente, el recuento de fichajes de futbolistas formados en otras canteras aledañas se reduce a cinco. El indiscutible sonrojo que provoca esta cruda retrospectiva aumenta con el argumento, aparentemente ambicioso, de que el Athletic debe reforzarse y regenerarse con el mejor producto de su cantera y aquellos futbolistas de latitudes cercanas que mejoren y/o aporten lo que Lezama no tenga. Cuando hablamos de carencias y de a quién le viene grande un supuesto proyecto, sería justo no circunscribirse solamente al último entrenador en llegar, ni a los que sí tuvieron y siguen teniendo la oportunidad de cambiarse en el vestuario del primer equipo.


Dos años de legislatura pasaron hasta que llegó Kike Sola para convertirse en el primer fichaje de otra cantera vasca sin pasado rojiblanco alguno. Su aportación durante cuatro temporadas: 27 partidos oficiales y 5 goles. A la tercera campaña con Urrutia al frente se ficha a Borja Viguera, segundo fichaje ajeno a Lezama. Su aportación durante tres temporadas: 45 partidos oficiales y 4 goles. Conclusión: el Athletic ficha a dos delanteros, a golpe de talonario (y con suculenta ficha en el caso del navarro) con una renta goleadora entre los dos de nueve goles en siete temporadas. Febrero de 2015. Urrutia es reelegido como presidente rojiblanco sin pasar por las urnas y adelantando las elecciones. Concluye la temporada 2014-15 y en verano el Athletic ficha a su tercer refuerzo extra-Lezama: Gorka Elustondo. Su aportación durante dos temporadas: 29 partidos, en su segunda y última campaña tan solo seis encuentros sumando las tres competiciones. Sin duda, un refuerzo ilusionante con el que paliar la pésima gestión de la dirección deportiva durante toda la legislatura anterior. Terminaba el plazo de fichajes del verano de 2015 y Urrutia cede ante la insistenica de Valverde, negocia y firma a Raúl García. Desde su fichaje se suceden la friolera de 845 días hasta que un movimiento de mercado -inesperado solo por Ibaigane- fuerza a pagar la cláusula de Iñigo Martínez para cubrir la marcha de Laporte.


¿Podemos dar por buena la labor de la dirección deportiva desde el 2011?. ¿Por qué todos los demás futbolistas, de más o menos pedigree, a los que supuestamente el club tanteó rechazaron la oferta rojiblanca?. Cabe pensar y reflexionar sobre las consecuencias de más de dos años sin una foto de un futbolista posando en la escalinata de Ibaigane con la camiseta del Athletic. Cabe pensar y reflexionar sobre el por qué de tantas incorporaciones de cara a la próxima temporada cuando, según algunos, los mimbres con los que cuenta Ziganda son más que suficientes como para alcanzar vaya usted a saber qué metas y objetivos. A veces parece pasarse por alto que los mismos que brillaban con Valverde y con Bielsa han ido cumpliendo años y bajando sensiblemente sus prestaciones mientras se frotaban las manos ante la ausencia de competencia. Al próximo entrenador le traerán unos cuantos fichajes, como hizo Macua con Caparrós al inicio de su andadura. Los justos para iniciar una única temporada de transición a las primeras elecciones con paso por las urnas después de siete años. ¿Dónde están y cuáles son las explicaciones de Amorrortu, Urrutia y compañía ante tan errática labor?. Hemos asumido con orgullo y suficiencia unos cuantos años de vacas gordas pero no hemos gestionado en las diversas negociaciones con previsión ni determinación el ocaso de una generación de futbolistas -por ejemplo en la medular- para los que solo el mercado parece aportar relevo. ¿Superará Urrutia en un verano los cinco fichajes extramuros durante más de seis años?, ¿pasarán todos ellos el filtro de dos entrenadores en apenas un año?. ¿Estamos preparados?.

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