Oportunidad histórica

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En otras épocas rojiblancas, no tan lejanas en el tiempo y con entrenadores respetados por esa afición que atiza en las redes sociales y se hace selfies en San Mamés, se repetía el mantra justificador de todo mal deportivo, consistente en que esto de jugar dos partidos por semana era una pesada carga. ¿Te echaba el Apoel en la primera eliminatoria?, el calendario provoca este tipo de decepciones. ¿Te goleaba el Torino en la primera eliminatoria?, la sobrecarga de partidos y esfuerzos ha provocado otra desilusión razonable. A día de hoy, ni siquiera la batería de lesiones en el antaño once titular e inamovible del Athletic exime de la descalificación y el linchamiento personificado y teledirigido desde el verano. Pero, saliendo de la realidad exclusivamente rojiblanca, ¿cuál es el papel de los equipos de la Liga que participan en Europa esta misma temporada?, ¿a cuántos les va bien en las dos competiciones?. Si bien el Athletic, a cuatro puntos del séptimo, está teniendo más problemas en la misma competición doméstica que hace no tanto se permitía abandonar a su suerte al inicio de la segunda vuelta para soñar con Europa, la opción de meterse en cuartos no parece valorarse en su justa proporción histórica. La ilusión desbordante de antaño sigue de capa caída, con el agravante de la delicadísima situación del entrenador desde el minuto uno de la temporada.


Pues bien, exceptuando al Barcelona que lidera la Liga y parece encarrilar su eliminatoria con el gol de Messi en Londres, el resto de contendientes no pasan por su mejor momento en la Liga y/o en Europa. El Madrid tiene prácticamente perdida la Liga y quedó segundo de su grupo de Champions. El Atlético cayó en la fase de grupos de Champions para jugar esa competición a la que uno de sus capitanes se refirió recientemente de forma despectiva. El Sevilla está por ahora fuera de su objetivo principal de la temporada, la zona Champions en Liga. El Villarreal ha caido en la primera eliminatoria europea sin marcar un solo gol en el partido de vuelta en su estadio. La Real sestea en Liga y también ha caido a la primera de cambio frente al Salzsburgo. ¿Solo el Athletic paga el peaje de disputar dos competiciones de larga duración?. ¿Qué sería de estos mismos equipos sin cuatro o cinco de sus titulares, lesionados durante meses?. Hace no tanto, hubo un tiempo en que se nos reprochaba no valorar lo conseguido. Hoy se da por hecho que optar en Europa a unos cuartos de final por cuarta vez en ciento veinte años de historia rojiblanca apenas sería una anécdota que no salvaría de ninguna manera la temporada de nadie. El Athletic está a una eliminatoria de repetir la mejor clasificación europea en cuatro años de valverdismo y a nadie parece ilusionarle, empeñados en una crisis de juego que en Europa no impide el avance.


Hablando de entrenadores del Athletic y de avances en la competición continental. Pocos valoran que Ziganda llegó con el Osasuna unas semifinales de Europa League después de haber sido eliminado en aquella previa de Champions contra el Hamburgo. Aquel Osasuna caería frente al Sevilla, posteriormente campeón de aquella final contra el Espanyol de Valverde, tras una trayectoria inmaculada de empates a domicilio y victorias en Pamplona. Se acusa de inexperiencia a Ziganda, pero muy pocos entrenadores llegaron al banquillo rojiblanco en su primera etapa con un expediente semejante, logrado en un solo año y con una plantilla aparentemente inferior a muchas de mayor presupuesto. En su historia, el Athletic solo ha alcanzado tres veces unos cuartos de final en Europa League, cayendo en la última ocasión frente al Sevilla por penaltys y disputando la final en las dos anteriores. Un excelente presagio. Estancados en el debate de si el juego o de si es el momento de elegir Europa y sacar los puntos necesarios para sobrevivir a la Liga como en el mejor año de Bielsa, superar al Olympique de Marsella y colarse entre los ocho mejores de la competición sería un nuevo espaldarazo para un club que se enfrenta a un final de temporada complicado, un ambiente enrarecido en la grada, y una próxima campaña repleta de sobresaltos deportivos y sociales. 

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